Día 4 de 9
Cuarto día — Predicar con la vida
Oración de todos los días
San Antonio de Padua,
que devolviste a tantos lo que habían perdido
y defendiste a los pobres de quien los explotaba:
ayúdame en lo que te pido.Que encuentre lo que busco,
y que no me olvide de los que no tienen nada.
Amén.Lectura del día
22 Pero habéis de ponerla en práctica, y no sólo escucharla, engañándoos a vosotros mismos. 23 Porque quien se contenta con oír la palabra, y no la practica, este tal será parecido a un hombre que contempla al espejo su rostro nativo, 24 y que no hace más que mirarse, y se va, y luego se olvidó de cómo está. 25 Mas quien contemplare atentamente la Ley perfecta del Evangelio que es la de la libertad, y perseverare en ella, no haciéndose oyente olvidadizo, sino ejecutor de la obra, éste será por su hecho bienaventurado. 26 Y si alguno se precia de ser religioso, sin refrenar su lengua, antes bien, engañando o precipitando con ella su corazón; la religión suya es vana, es falsa su piedad. 27 La religión pura, y sin mácula delante de Dios Padre es ésta: Visitar a los huérfanos, y a las viudas en sus tribulaciones, y preservarse de la corrupción de este siglo. Contra la acepción de personas
Meditación del día 4
Hablaba tan bien que lo escuchaban miles, pero lo que convencía era que vivía como decía.
Santiago tiene una imagen que se queda: el que oye la palabra y no la practica es como quien se mira al espejo, se va y se olvida de su propia cara. Y añade algo que escuece: quien se cree muy religioso pero no frena la lengua se engaña a sí mismo.
A Antonio lo escuchaban multitudes, y sus sermones se conservan. Pero lo que la gente recordaba de él era la coherencia: un hombre que vivía pobre y hablaba de pobreza, que defendía a los endeudados y no comía de los poderosos. Sin eso, su elocuencia habría sido ruido.
La pregunta incómoda de hoy es qué ven los demás cuando te ven rezar. ¿Ven a alguien que va a misa el domingo y el lunes trata mal al mesero, chismea en la oficina o no le paga a tiempo a quien le trabaja? La gente se aleja de la Iglesia muchas veces no por los argumentos, sino por los creyentes. No hace falta predicar a nadie. Hace falta que, si alguien sabe que eres creyente, eso no le dé motivos para dejar de creer.
Petición
Que lo que yo diga de la fe
no lo desmienta cómo trato a la gente.
Amén.Oración final
Si buscas milagros, mira:
la muerte y el error desterrados,
la miseria y el demonio huidos,
leprosos y enfermos sanados.Ruega a Cristo por nosotros,
san Antonio glorioso,
para que seamos dignos
de alcanzar sus promesas.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.