Día 2 de 9
Segundo día — El pan de los pobres
Oración de todos los días
San Antonio de Padua,
que devolviste a tantos lo que habían perdido
y defendiste a los pobres de quien los explotaba:
ayúdame en lo que te pido.Que encuentre lo que busco,
y que no me olvide de los que no tienen nada.
Amén.Lectura del día
6 ¿Acaso el ayuno que Yo estimo no es más bien el que deshagas los injustos contratos, que canceles las obligaciones usuarias que oprimen, que dejes en libertad a los que han quebrado, y quites todo gravamen? 7 ¿Que partas tu pan con el hambriento, y que a los pobres, y a los que no tienen hogar los acojas en tu casa, y vistas al que veas desnudo, y no desprecies tu propia carne o a tu prójimo? 8 Si esto haces amanecerá tu luz como la aurora, y llegará presto tu curación; y delante de ti irá siempre tu justicia, y la gloria del Señor te acogerá en su seno. 9 Invocarás entonces al Señor, y te oirá benigno; clamarás, y Él te dirá: Aquí estoy. Si arrojares lejos de ti la cadena, y cesares de extender maliciosamente el dedo, y de charlar neciamente; 10 cuando abrieres tus entrañas para socorrer al hambriento, y consolares al alma angustiada, entonces nacerá para ti la luz en las tinieblas, y tus tinieblas se convertirán en claridad de mediodía.
Meditación del día 2
Su limosna es una de las obras de caridad más antiguas que siguen funcionando: pan para quien no tiene.
Isaías es tajante: el ayuno que Dios quiere es partir el pan con el hambriento y meter en casa al que no tiene techo. Lo demás, si no va acompañado de esto, es ceremonia. Y promete algo a quien lo hace: «invocarás entonces al Señor, y te oirá benigno; clamarás, y Él te dirá: Aquí estoy».
El pan de san Antonio, tal como se conoce hoy, empezó a finales del siglo XIX en Francia, cuando una mujer prometió pan para los pobres a cambio de un favor y la costumbre se extendió por todo el mundo. Pero la idea es mucho más vieja, y está en el texto de hoy: la petición y la limosna van juntas. Pedirle a Dios para uno mismo y no soltar nada para otros tiene algo de negocio mal planteado.
Hoy la tarea es concreta. No una intención general, sino algo que se pueda hacer antes de que acabe el día: comprar un mercado para una familia que lo está pasando mal, pagar un almuerzo, llevar ropa a un albergue, aportar a un comedor de la parroquia. Si es poco, no importa. Importa que salga de tu bolsillo y no solo de tu boca.
Petición
Que mi petición venga con algo de mi parte:
hoy, una ayuda concreta a alguien que pase necesidad.
Amén.Oración final
Si buscas milagros, mira:
la muerte y el error desterrados,
la miseria y el demonio huidos,
leprosos y enfermos sanados.Ruega a Cristo por nosotros,
san Antonio glorioso,
para que seamos dignos
de alcanzar sus promesas.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.