Día 3 de 9

Tercer día — Quedarse en el sitio

  1. Oración de todos los días

    San Antonio Abad,
    que pasaste años peleando con tu propia cabeza:

    acompáñame en lo que se me repite dentro,
    en la obsesión y en la tentación,
    y no me dejes creer que estoy solo en eso.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Eclesiástico 2,1-6

    1 Hijo, ve entrando en el servicio de Dios, persevera firme en la justicia y en el temor y prepara tu alma para la tentación. 2 Humilla tu corazón, y ten paciencia: inclina tus oídos, y recibe los consejos prudentes, y no agites tu espíritu en tiempo de la oscuridad o tribulación. 3 Aguarda con paciencia lo que esperas de Dios. Estréchate con Dios, y ten paciencia, a fin de que en adelante sea más próspera tu vida. 4 Acepta todo cuanto te enviare, y en medio de los dolores sufre con constancia, y lleva con paciencia tu abatimiento: 5 pues al modo que en el fuego se prueba el oro y la plata, así los hombres aceptos a Dios se prueban en la fragua de la tribulación. 6 Confía en Dios, y Él te sacará a salvo; y endereza tu camino, y espera en Él: conserva su temor hasta el fin de tus días.
  3. Meditación del día 3

    Su consejo era no salir corriendo cuando la celda se hace insoportable: quedarse y rezar.

    «Hijo, ve entrando en el servicio de Dios, persevera firme en la justicia y en el temor y prepara tu alma para la tentación.» El Eclesiástico no promete una vida fácil a quien decide seguir a Dios. Promete pruebas, como el oro que se prueba en el fuego, y pide paciencia: no te agites en el tiempo de la dificultad.

    Los monjes del desierto repetían una enseñanza que se atribuye a varios de ellos: quédate en tu celda, y la celda te lo enseñará todo. Cuando la soledad, el aburrimiento o la tristeza apretaban, la tentación era salir corriendo a otro lugar, a otra comunidad, a otra cosa. Antonio y sus discípulos aconsejaban lo contrario: aguantar, rezar y no huir.

    Este consejo no vale para todo. No hay que quedarse en una casa donde te pegan ni en un trabajo que te está destruyendo; eso no es fidelidad, es peligro. Pero hay muchas otras situaciones en que la tentación es la fuga: dejar el matrimonio a la primera crisis, abandonar los estudios en el semestre difícil, cambiar de parroquia cada vez que alguien te molesta. Hoy pregúntate si estás huyendo de algo que en realidad tienes que atravesar.

  4. Petición

    Que no huya de lo que tengo que atravesar.
    Amén.

  5. Oración final

    San Antonio Abad,
    padre de los monjes:
    ruega por nosotros,
    líbranos de las tentaciones y de la angustia,
    y bendice a los animales que nos acompañan.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.