Día 4 de 9
Cuarto día — Los jóvenes
Oración de todos los días
San Alberto Hurtado,
que saliste a buscar a Cristo en la calle:ábreme los ojos a quien duerme en mi barrio,
y no me dejes tranquilo
si no hago nada.
Amén.Lectura del día
17 Así que salió para ponerse en camino, vino corriendo uno, y arrodillado a sus pies, SAN MARCOS le preguntó: ¡Oh buen Maestro!, ¿qué debo yo hacer para conseguir la vida eterna? 18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Dios. 19 Ya sabes los mandamientos que conducen a la vida: No cometer adulterio, no matar, no hurtar, no decir falso testimonio, no hacer mal a nadie, honrar padre y madre. 20 A esto respondió él, y le dijo: Maestro, todas esas cosas las he observado desde mi mocedad. 21 Y Jesús, mirándole de hito en hito, mostró quedar prendado de él, y le dijo: Una cosa te falta aún; anda, vende cuanto tienes, y dalo a los pobres, que así tendrás un tesoro en el cielo: y ven luego y sigúeme. 22 A esta propuesta, apenado el joven, fuese muy afligido, pues tenía muchos bienes. Riquezas: pobreza voluntaria
Meditación del día 4
Fue capellán de jóvenes y escribió sobre elegir profesión con sentido.
Un joven corre hacia Jesús, se arrodilla y le pregunta qué tiene que hacer. Cumple los mandamientos desde siempre. Jesús lo mira con cariño y le propone dejarlo todo y seguirlo. El joven se va triste, porque tenía muchos bienes. Es de las pocas escenas del Evangelio en que alguien dice que no.
Hurtado trabajó mucho con jóvenes, como asesor de la Acción Católica en Chile. Les hablaba de algo que hoy seguiría sonando nuevo: elegir profesión no es solo buscar dónde ganar más, sino preguntarse dónde se puede servir mejor. Muchos de los jóvenes que lo escucharon terminaron como sacerdotes, médicos, abogados o profesores con otra mirada sobre su oficio.
Hoy muchos jóvenes viven con angustia la pregunta sobre su futuro: no saben qué estudiar, no tienen con qué pagar los estudios, o terminan una carrera y no encuentran trabajo. Si eres joven, no te exijas tenerlo todo claro. Pregúntate qué te apasiona y a quién podrías servir con eso. Si eres mayor, acompaña a algún joven que conozcas: escúchalo sin sermonearlo, cuéntale cómo encontraste tu camino y también en qué te equivocaste.
Petición
Por los jóvenes que no saben qué hacer con su vida:
dales rumbo y generosidad.
Amén.Oración final
San Alberto Hurtado,
que viste a Cristo en el pobre de la calle:
ruega por nosotros,
danos ojos para ver
y manos para hacer algo.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.