Día 3 de 9

Tercer día — Pedir sin vergüenza

  1. Oración de todos los días

    San Alberto Hurtado,
    que saliste a buscar a Cristo en la calle:

    ábreme los ojos a quien duerme en mi barrio,
    y no me dejes tranquilo
    si no hago nada.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 11,5-10

    5 Díjoles también: Si alguno de vosotros tuviere un amigo y fuese a estar con él a medianoche y a decirle: Amigo, préstame tres panes, 6 porque otro amigo mío acaba de llegar de viaje a mi casa y no tengo nada que darle. 7 Aunque aquél desde adentro le responda: No me molestes; la puerta está ya cerrada y mis criados están como yo, acostados; no puedo levantarme a dártelos. 8 Si el otro porfía en llamar y más llamar, Yo os aseguro que cuando no se levantare a dárselos por razón de su amistad, a lo menos por librarse de su impertinencia, se levantará al fin, y le dará cuantos hubiere menester. 9 Así os digo Yo: Pedid, y se os dará: buscad, y hallaréis, llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo aquel que pide, recibe: y quien busca, halla: y al que llama, se le abrirá.
  3. Meditación del día 3

    Pidió dinero a empresarios, a señoras y a cualquiera. Sabía que la obra no era suya.

    Un hombre va a medianoche a casa de su amigo a pedirle tres panes porque le llegó una visita y no tiene nada. El amigo le contesta desde la cama que no lo moleste. Jesús dice que, aunque no se levante por amistad, se levantará por la insistencia. Y concluye: pedid y se os dará, llamad y se os abrirá.

    Hurtado pedía sin pudor. Pedía a empresarios, a señoras de la alta sociedad de Santiago, a cualquiera que se le cruzara. Sabía que el dinero no era para él y por eso no le daba vergüenza. Algunos lo consideraban un pesado; muchos terminaron siendo donantes durante años.

    A la mayoría nos da vergüenza pedir, incluso para otros. Sentimos que molestamos o que nos van a decir que no. Pero hay gente con recursos que ayudaría si alguien se lo pidiera con claridad. Hoy pide algo concreto para alguien que lo necesita: un trabajo para un vecino, una donación para el comedor de la parroquia, un mercado para una familia, una cita médica que alguien no logra conseguir. Si te dicen que no, insiste en otra puerta. El amigo de medianoche también recibió primero un «no me molestes».

  4. Petición

    Dame desvergüenza para pedir por los que no tienen.
    Amén.

  5. Oración final

    San Alberto Hurtado,
    que viste a Cristo en el pobre de la calle:
    ruega por nosotros,
    danos ojos para ver
    y manos para hacer algo.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.