Día 7 de 9
Séptimo día — Lo que no depende de mí
Oración de todos los días
María que desatas los nudos,
toma esta cinta enredada que es mi vida
y desátala con tus manos de madre.No tires: desata.
Y si algún nudo hay que cortar,
dame valor para cortarlo.
Amén.Lectura del día
3 porque como heno se han de secar muy presto, y como la tierna yerbecilla luego se marchitarán. 4 Pon tu esperanza en el Señor, y haz obras buenas, y habitarás en la tierra, y gozarás de sus riquezas. 5 Cifra tus delicias en el Señor, y te otorgará cuanto desea tu corazón. 6 Expon al Señor tu situación y confía en Él; y Él obrará. 7 Y hará brillar tu justicia como la luz, y el derecho de tu causa como el sol de mediodía.
Meditación del día 7
Algunos nudos los tiene que soltar otro. Lo único posible es rezar y no tirar más.
El salmo aconseja algo que cuesta: encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará. No dice que te quedes quieto, dice que hagas el bien y confíes. Hay una diferencia grande entre no hacer nada y no forzar lo que no está en tus manos.
Hay nudos que solo puede desatar otro. Un hijo adulto que toma decisiones que no compartes. Un exmarido que no quiere hablar. Un hermano que tiene que reconocer algo y todavía no está listo. Por mucho que insistas, no puedes cambiar a nadie desde fuera. Y cada tirón de más aprieta el nudo un poco más.
Soltar no es abandonar. Puedes seguir rezando, seguir disponible, seguir queriendo. Pero dejas de llamar diez veces, de mandar mensajes largos explicando por qué el otro está equivocado, de usar a terceros para presionar. Ese cambio a veces abre más que cualquier argumento, porque el otro deja de defenderse. Y a ti te devuelve una paz que la ansiedad te había quitado.
Petición
Enséñame a soltar lo que no me toca,
y a no empeorarlo por impaciencia.
Amén.Oración final
Santa María, que desatas los nudos,
ruega por nosotros.Dios te salve, María…
Y tú, Madre, sigue desatando
lo que yo no sé ni por dónde empezar.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.