Día 6 de 9
Sexto día — Los nudos viejos
Oración de todos los días
María que desatas los nudos,
toma esta cinta enredada que es mi vida
y desátala con tus manos de madre.No tires: desata.
Y si algún nudo hay que cortar,
dame valor para cortarlo.
Amén.Lectura del día
10 Enseñando Jesús un día de sábado en la sinagoga, 11 he aquí que vino allí una mujer que por espacio de dieciocho años padecía una enfermedad causada de un maligno espíritu, y andaba encorvada, sin poder mirar poco ni mucho hacia arriba. 12 Como la viese Jesús, SAN LUCAS llamola a Sí, y le dijo: Mujer, libre quedas de tu achaque. 13 Puso sobre ella las manos, y enderezóse al momento, y daba gracias y alabanza a Dios.
Meditación del día 6
Hay nudos de hace veinte años que siguen apretando. La paciencia de Dios es más larga que la nuestra.
Una mujer llevaba dieciocho años encorvada, sin poder enderezarse. Lucas lo cuenta con precisión, como médico que era. No pidió nada: Jesús la vio, la llamó y le impuso las manos. Y ella se enderezó y empezó a alabar a Dios.
Dieciocho años es mucho tiempo. Lo suficiente para acostumbrarse a mirar el suelo y creer que esa es la forma normal de vivir. Así son los nudos viejos: un abuso en la infancia del que nunca se habló, una culpa por algo que pasó en la juventud, un rencor contra un padre que ya murió. Siguen ahí aunque uno ya no los mencione, y doblan la espalda.
Algunos de estos nudos necesitan más que oración: necesitan terapia, acompañamiento profesional, un grupo de apoyo. Pedir esa ayuda no es falta de fe, es una manera de dejar que alguien te imponga las manos. Lo que se pide hoy es que empiece el proceso, no que todo se arregle en una tarde. La mujer del evangelio también tardó en aprender a caminar derecha.
Petición
En lo que llevo años arrastrando,
empieza a desatar hoy.
Amén.Oración final
Santa María, que desatas los nudos,
ruega por nosotros.Dios te salve, María…
Y tú, Madre, sigue desatando
lo que yo no sé ni por dónde empezar.
Amén.
Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.