Día 2 de 9

Segundo día — Nuestros difuntos

  1. Oración de todos los días

    Dales, Señor, el descanso eterno,
    y brille para ellos la luz perpetua.
    Descansen en paz.

    Acuérdate de nuestros difuntos
    y de aquellos por los que nadie reza.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Sabiduría 3,1-6

    1 Mas las almas de los justos están en la mano de Dios; y no llegará a ellas el tormento de la muerte eterna. 2 A los ojos de los insensatos pareció que morían; y su tránsito, o salida del mundo, se miró como una desgracia, 3 -) y como un aniquilamiento su partida de entre nosotros: mas ellos, a la verdad, reposan en paz. 4 Y si delante de los hombres han padecido tormentos, su esperanza está llena o segura de la inmortalidad. 5 Su tribulación ha sido ligera, y su galardón será grande: porque Dios hizo prueba de ellos, y hallólos dignos de sí. 6 Probólos como al oro en el crisol, y los aceptó como víctimas de holocausto; y a su tiempo se les dará la recompensa.
  3. Meditación del día 2

    Hoy se nombran en voz alta, uno por uno, los de la propia casa.

    «Las almas de los justos están en la mano de Dios.» El libro de la Sabiduría reconoce que, a los ojos de los demás, su muerte pareció una desgracia, un aniquilamiento. Pero dice que reposan en paz. Es uno de los textos más leídos en los funerales, y con razón: no niega el dolor de quien se queda, pero lo pone en otro lugar.

    El 2 de noviembre la Iglesia reza por todos los fieles difuntos. Es el día de nombrar a los propios: el padre que murió hace veinte años, la hermana del año pasado, el amigo del colegio, el hijo que no llegó a nacer. Decir sus nombres en la oración es afirmar que siguen existiendo para Dios, aunque ya no estén en la mesa.

    Si te cuesta porque todavía duele mucho, no te fuerces. Puedes escribir los nombres en un papel y dejarlo junto a una vela o una foto. Puedes pedirle a otro de la familia que los diga por ti. Lo importante no es la emoción del momento, sino ponerlos en la mano de Dios, que es donde ya están.

  4. Petición

    Por: (dilos por su nombre).
    Dales el descanso eterno.
    Amén.

  5. Oración final

    Dales, Señor, el descanso eterno,
    y brille para ellos la luz perpetua.
    Descansen en paz. Amén.

    A nuestros difuntos, Señor,
    y a todos los que descansan en Cristo,
    dales el lugar del consuelo, de la luz y de la paz.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.