Día 4 de 9

Cuarto día — Los misterios dolorosos

  1. Oración de todos los días

    Virgen del Rosario,
    enséñame a rezar con las manos,
    cuenta a cuenta, sin prisa.

    Que el rosario no sea un trámite
    sino el rato del día en que me acompañas.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Marcos 14,32-38

    32 En esto llegan a la granja llamada Getsemaní. Y dice a sus discípulos: Sentaos aquí, mientras Yo hago oración. 33 Y llevándose consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, comenzó a atemorizarse y angustiarse. 34 Y díjoles: Mi alma siente angustias de muerte, aguardad aquí, y estad en vela. 35 Y apartándose un poco adelante, se postró en tierra: y suplicaba que, si era posible, se alejase de Él aquella hora: 36 ¡Padre, Padre mío!, decía, todas las cosas te son posibles, aparta de Mí este cáliz; mas no sea lo que Yo quiero, sino lo que Tú. 37 Viene después a los tres, y hallólos dormidos. Y dice a Pedro: SAN MARCOS Simón, ¿duermes?, ¿no has podido velar una hora? 38 Velad y orad para que no caigáis en la tentación. El espíritu, a la verdad, está pronto, pero la carne es flaca.
  3. Meditación del día 4

    Huerto, flagelación, corona, cruz, muerte. Aquí se reza lo que duele sin disfrazarlo.

    En Getsemaní, Jesús no aparece sereno. El evangelio dice que empezó a sentir terror y angustia, y que les pidió a sus amigos que se quedaran despiertos con él. Ellos se durmieron. El primer misterio doloroso es el de un hombre que tiene miedo y se siente solo.

    Los misterios dolorosos no maquillan nada: la agonía, los azotes, la corona de espinas, la cruz a cuestas, la muerte. Quien los reza con atención entiende que el sufrimiento no es un error en la vida de los creyentes, ni un castigo por falta de fe. Le pasó al mismo Jesús, y no lo resolvió con una frase bonita.

    Por eso es el grupo de misterios que más se reza en los hospitales y en las casas donde alguien está muriendo. Si hoy conoces a alguien que sufre sin consuelo, no le prediques. A veces lo mejor que se puede hacer es lo que no hicieron los discípulos: quedarse despierto al lado, aunque no se sepa qué decir.

  4. Petición

    Por los que hoy sufren sin consuelo:
    (dilos por su nombre).
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…

    Virgen del Rosario,
    ruega por nosotros,
    y que esta oración sencilla
    nos acompañe hasta la hora de nuestra muerte.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.