Día 8 de 9
Octavo día — Firmeza, no dureza
Oración de todos los días
Virgen del Pilar,
que viniste a sostener a un apóstol desanimado:
sostén lo que en mi vida se está cayendo.No me quites el peso;
dame columna.
Amén.Lectura del día
1 Cántico gradual. 2 Los que ponen en el Señor su confianza estarán firmes como el monte de Sión: nunca jamás será derrocado el morador 3 de Jerusalén. Rodeada está Jerusalén de montes, y el Señor es el antemural de su pueblo desde ahora y para siempre. 4 Porque no dejará el Señor sujeto por largo tiempo al dominio de los pecadores el linaje de los justos: para que agobiados no se echen al partido de la iniquidad. 5 Bendice, oh Señor, a los buenos, y a los rectos de corazón.
Meditación del día 8
Ser columna no es ser rígido: es no moverse de donde uno tiene que estar.
«Los que confían en el Señor son como el monte Sión: no tiemblan.» El salmo compara al creyente con una montaña, no con una muralla. La montaña no ataca a nadie ni se defiende a gritos; simplemente sigue ahí, aunque llueva y caiga el rayo.
Hay una firmeza que es virtud y una dureza que se le parece mucho por fuera. El duro no escucha, no cambia de opinión, no pide perdón, y lo confunde con tener principios. El firme puede ceder en lo accesorio porque sabe muy bien qué no va a soltar: a su familia, su palabra dada, su fe, su honradez en el trabajo.
Piensa en dónde te toca estar firme ahora mismo: en un matrimonio que pasa una mala racha, junto a un hijo difícil, en un trabajo donde te piden trampas, en una enfermedad larga. Y revisa también dónde estás siendo simplemente terco. La columna del Pilar no se mueve, pero tampoco aplasta a nadie; sostiene. Esa es la diferencia que vale la pena pedir.
Petición
Dame firmeza sin dureza:
que no me vaya de donde me toca estar.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Virgen del Pilar, columna de nuestra fe:
ruega por nosotros,
sostén a los que no pueden más
y mantennos firmes en lo que hay que sostener.
Amén.
Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.