Salmos 124
1 Cántico gradual.
2 Los que ponen en el Señor su confianza estarán firmes como el monte de Sión: nunca jamás será derrocado el morador
3 de Jerusalén. Rodeada está Jerusalén de montes, y el Señor es el antemural de su pueblo desde ahora y para siempre.
4 Porque no dejará el Señor sujeto por largo tiempo al dominio de los pecadores el linaje de los justos: para que agobiados no se echen al partido de la iniquidad.
5 Bendice, oh Señor, a los buenos, y a los rectos de corazón.
6 Pero a los que se desvían por caminos torcidos, envolverlos ha el Señor con los malhechores. La paz de Dios estará sobre Israel.
De qué trata este capítulo
Canto de confianza de los cánticos de las subidas (salmo 125 en la numeración hebrea). Quienes confían en el Señor son comparados con el monte Sión, que no se mueve y permanece para siempre (versículo 2). Así como los montes rodean Jerusalén, el Señor rodea a su pueblo ahora y siempre (versículo 3).
El versículo 4 explica que Dios no dejará que el cetro de los malvados pese siempre sobre la tierra de los justos, para que estos no se sientan tentados a hacer el mal. El final pide que el Señor bendiga a los buenos y a quienes tienen un corazón recto, mientras los que se desvían por senderos torcidos correrán la suerte de los malhechores. La última frase es un deseo de paz para Israel (versículo 6).