Día 8 de 9

Octavo día — La mano que sostiene

  1. Oración de todos los días

    Madre del Perpetuo Socorro,
    el Niño se agarró a tu mano
    cuando vio lo que le esperaba.

    Déjame agarrarme así.
    No me sueltes en lo que tengo delante.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 2,1-5

    1 Tres días después se celebraron unas bodas en Cana de Galilea: donde se hallaba la madre de Jesús. 2 Fue también convidado a las bodas Jesús con sus discípulos. 3 Y como viniese a faltar el vino, SAN JUAN dijo a Jesús su madre: No tienen vino. 4 Respondióle Jesús: Mujer, ¿qué nos va a Mí y a ti?, aún no es llegada mi hora. 5 Dijo entonces su madre a los sirvientes: Haced lo que Él os dirá.
  3. Meditación del día 8

    En el icono ella no mira al Niño: nos mira a nosotros, mientras lo sostiene. Nos está señalando de quién agarrarse.

    En la boda de Caná se acaba el vino, una vergüenza enorme para los novios. María se da cuenta antes que nadie y se lo dice a su hijo. Después dice a los sirvientes la única frase que el evangelio de Juan pone en su boca dirigida a otros: haced lo que él os diga.

    En el icono del Perpetuo Socorro pasa algo parecido. La Virgen no mira al Niño: mira de frente, a quien está delante de la imagen. Con una mano lo sostiene y con la otra parece señalarlo. Es un tipo de icono muy antiguo en Oriente, el de la Madre que indica el camino. Ella no se pone en el centro; nos remite a otro.

    Esto corrige una forma de devoción que a veces se tuerce: la que se queda en la Virgen como si fuera la meta, o la que la usa como amuleto contra todo mal. María no quiere fieles para ella. Quiere que miremos a su Hijo y hagamos lo que él dice, que suele ser bastante concreto: perdonar, compartir, no mentir. Cuando estés obsesionado con tus problemas, deja que ella te señale hacia dónde mirar.

  4. Petición

    Madre, señálame a tu Hijo
    cuando yo me quede mirando solo mis problemas.
    Amén.

  5. Oración final

    Madre del Perpetuo Socorro,
    socórrenos siempre:
    en la salud y en la enfermedad,
    en el trabajo y en la falta de trabajo,
    y en la hora de nuestra muerte.

    Dios te salve, María…
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.