Día 7 de 9
Séptimo día — Por los que no tienen a quién pedir
Oración de todos los días
Madre del Perpetuo Socorro,
el Niño se agarró a tu mano
cuando vio lo que le esperaba.Déjame agarrarme así.
No me sueltes en lo que tengo delante.
Amén.Lectura del día
2 Hay en Jerusalén una piscina dicha de las ovejas, llamada en hebreo Betsaida, la cual tiene cinco pórticos. 3 En ellos, pues, yacía una gran muchedumbre de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, aguardando el movimiento de las aguas. 4 Pues un ángel del Señor descendía de tiempo en tiempo a la piscina: y se agitaba el agua. Y el primero que después de movida el agua entraba en la piscina quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. 5 Allí estaba un hombre que treinta y ocho años hacía que se hallaba enfermo. 6 Como Jesús le viese tendido y conociese que llevaba ya mucho tiempo, dícele: ¿Quieres ser curado? 7 Señor, respondió el doliente, yo no tengo una persona que me meta en la piscina, así que el agua está agitada: por lo cual, mientras yo voy ya otro ha bajado antes. 8 Dícele Jesús: Levántate, coge tu camilla y anda. 9 De repente se halló sano este hombre: y cogió su camilla, e iba caminando. Era aquel un día de sábado.
Meditación del día 7
Mucha gente reza esta novena en la iglesia de al lado porque no tiene familia que la escuche.
Junto a la piscina de las ovejas, en Jerusalén, yacía un hombre enfermo desde hacía treinta y ocho años. Cuando Jesús le pregunta si quiere curarse, no responde sí o no. Responde con la frase más triste del Evangelio: no tengo a nadie que me meta en el agua. Otros llegan antes porque tienen quien los ayude.
Muchas personas rezan esta novena en la iglesia más cercana porque, en realidad, no tienen a quién contarle lo que les pasa. Viudos, ancianos cuyos hijos viven lejos, migrantes recién llegados, gente que se peleó con toda la familia. La soledad es hoy uno de los grandes males de las ciudades, aunque no salga en las noticias.
Jesús no se limita a compadecerse: se para, le habla, le pregunta qué quiere. Eso es lo que pide la petición de hoy, que va dirigida contra la propia comodidad: que te manden a visitar a alguno. Puede ser el vecino del tercero que nunca sale, la tía que llama y a quien siempre le cuelgas rápido, el anciano de la residencia. No hace falta resolverle la vida. Basta con que deje de estar solo un rato.
Petición
Acompaña a los que están solos
y mándame a mí a visitar a alguno.
Amén.Oración final
Madre del Perpetuo Socorro,
socórrenos siempre:
en la salud y en la enfermedad,
en el trabajo y en la falta de trabajo,
y en la hora de nuestra muerte.Dios te salve, María…
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.