Día 9 de 9
Noveno día — Víspera del 27 de junio
Oración de todos los días
Madre del Perpetuo Socorro,
el Niño se agarró a tu mano
cuando vio lo que le esperaba.Déjame agarrarme así.
No me sueltes en lo que tengo delante.
Amén.Lectura del día
25 Estaban al mismo tiempo junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. 26 Habiendo mirado, pues, Jesús a su madre y al discípulo que Él amaba, el cual estaba allí, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. 27 Después dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel punto encargóse de ella el discípulo, y la tuvo consigo en su casa.
Meditación del día 9
Mañana es su fiesta. Lo que queda es la costumbre de los miércoles: un rato fijo a la semana para pedir y agradecer.
Al pie de la cruz están unas pocas mujeres y un discípulo. Jesús, en medio de la agonía, se ocupa de su madre y se la entrega a ese discípulo: ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora la recibió en su casa. La Iglesia ha leído siempre en esa escena un encargo para todos.
El icono que hoy se venera en Roma tiene una historia accidentada. Estuvo siglos en una iglesia que fue destruida a finales del siglo XVIII, quedó casi olvidado, y en 1866 el papa Pío IX lo confió a los redentoristas con el encargo de darlo a conocer. Ellos lo llevaron por el mundo, y con él la costumbre de los miércoles.
Esa costumbre es quizá lo más valioso que deja esta novena: un rato fijo cada semana para pedir y dar gracias. No hace falta ir a la iglesia si no puedes; basta un momento tranquilo en casa, el mismo día. Recibir a María en la propia casa, como el discípulo, es eso: darle sitio en la rutina, no solo en las emergencias.
Petición
Madre del Perpetuo Socorro, gracias por estos nueve días.
Que no me suelte de tu mano.
Amén.Oración final
Madre del Perpetuo Socorro,
socórrenos siempre:
en la salud y en la enfermedad,
en el trabajo y en la falta de trabajo,
y en la hora de nuestra muerte.Dios te salve, María…
Amén.
Con este día se cierra la novena.