Día 6 de 9

Sexto día — Por los enfermos de la casa

  1. Oración de todos los días

    Madre del Perpetuo Socorro,
    el Niño se agarró a tu mano
    cuando vio lo que le esperaba.

    Déjame agarrarme así.
    No me sueltes en lo que tengo delante.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 4,46-53

    46 Y fue Jesús nuevamente a Cana de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había en Cafarnaúm un señor de la corte que tenía un hijo enfermo. 47 Este señor, habiendo oído decir que Jesús venía de Judea a Galilea, fue a encontrarle, suplicándole que bajase desde Cana a Cafarnaúm a curar a su hijo, que estaba muriéndose. 48 Pero Jesús le respondió: Vosotros si no veis milagros y prodigios no creéis. 49 Instábale el de la corte: Ven, Señor, antes que muera mi hijo. SAN JUAN 50 Dícele Jesús: Anda, que tu hijo está bueno. Creyó aquel hombre a la palabra que Jesús le dijo, y se puso en camino. 51 Yendo ya hacia su casa, le salieron al encuentro los criados, con la nueva de que su hijo estaba ya bueno. 52 Preguntóles a qué hora había sentido la mejoría. Y le respondieron: Ayer, a las siete, le dejó la calentura. 53 Reflexionó el padre que aquella era la hora misma en que Jesús le dijo: Tu hijo está bueno; y así creyó él, y toda su familia.
  3. Meditación del día 6

    La mayoría de las peticiones de esta novena son por salud, siempre lo fueron.

    Un funcionario del rey va a pedirle a Jesús que vaya a curar a su hijo, que está a punto de morir. Jesús no va; le dice que vuelva a casa, que su hijo vive. El hombre se pone en camino sin ver nada, solo con la palabra. Por el camino le salen los criados con la noticia.

    Desde siempre, la mayoría de los papeles que la gente deja ante el Perpetuo Socorro piden salud. Por un hijo, un marido, una madre anciana. Es natural: cuando alguien de casa enferma, todo lo demás pasa a segundo plano, y el que cuida también se gasta por dentro.

    Este padre no tenía garantías. Creyó y caminó. Esa misma tensión vive quien espera el resultado de una biopsia o acompaña una quimioterapia: no sabes todavía, y sigues haciendo lo que hay que hacer. Di hoy los nombres de los enfermos de tu familia uno por uno. Y no te olvides del que cuida, que a menudo se queda sin dormir, sin trabajo y sin que nadie le pregunte por su propio cansancio.

  4. Petición

    Cura a los enfermos de esta familia:
    (dilos por su nombre).
    Amén.

  5. Oración final

    Madre del Perpetuo Socorro,
    socórrenos siempre:
    en la salud y en la enfermedad,
    en el trabajo y en la falta de trabajo,
    y en la hora de nuestra muerte.

    Dios te salve, María…
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.