Día 3 de 9
Tercer día — Los instrumentos de la cruz
Oración de todos los días
Madre del Perpetuo Socorro,
el Niño se agarró a tu mano
cuando vio lo que le esperaba.Déjame agarrarme así.
No me sueltes en lo que tengo delante.
Amén.Lectura del día
33 Su padre y su madre escuchaban con admiración las cosas que de Él se decían. 34 Y Simeón bendijo a entrambos, y dijo a María, su madre: Mira, este Niño está destinado para ruina, y para resurrección de muchos en Israel; y para ser el blanco de las contradicciones; 35 y una espada traspasará tu propia alma, para que se descubran los pensamientos ocultos en los corazones de muchos.
Meditación del día 3
Los ángeles le muestran lo que le espera. Casi todos sabemos algo de lo que nos viene.
María lleva al Niño al templo y un anciano, Simeón, le anuncia que una espada le atravesará el alma. Lo sabe desde el principio. Va a criar a ese hijo sabiendo que algo duro le espera.
En el icono, a los lados, dos arcángeles, Miguel y Gabriel, sostienen la lanza, la esponja, la cruz y los clavos: los instrumentos de la pasión. El Niño los mira y por eso se asusta. Es una imagen de quien ve venir lo que no quiere.
Mucha gente conoce esa situación. El diagnóstico que avanza lentamente, el padre que se va apagando, el juicio que se celebra dentro de tres meses, la empresa que anuncia despidos para fin de año. No es lo mismo que una desgracia repentina: es tener que vivir el tiempo de antes sabiendo. Hay quien se paraliza y hay quien se distrae para no pensar. María hizo otra cosa: guardar, acompañar, quedarse. Pide hoy fuerza para lo que ya sabes que viene, y pide gente al lado. Una carga anunciada se lleva mejor entre varios.
Petición
Dame fuerzas para lo que sé que viene,
y no me lo dejes cargar solo.
Amén.Oración final
Madre del Perpetuo Socorro,
socórrenos siempre:
en la salud y en la enfermedad,
en el trabajo y en la falta de trabajo,
y en la hora de nuestra muerte.Dios te salve, María…
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.