Día 8 de 9
Octavo día — Los que vuelven
Oración de todos los días
Virgen del Carmen, Madre del Carmelo,
que prometiste tu amparo a quienes llevan tu escapulario:
acógenos bajo tu manto.Acompáñanos en el trabajo, en el camino
y en la hora en que tengamos que cruzar solos.
Amén.Lectura del día
4 ¿Quién hay de vosotros que teniendo cien ovejas, y habiendo perdido una de ellas, no deje las noventa y nueve en la dehesa, y no vaya en busca de la que se perdió, hasta encontrarla? 5 En hallándola, se la pone sobre los hombros muy gozoso: 6 y llegado a casa, convoca a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Regocijaos conmigo, porque he hallado la oveja mía que se me había perdido. 7 Os digo que a este modo habrá más fiesta en el cielo por un pecador SAN LUCAS que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de penitencia.
Meditación del día 8
Hay quien lleva años sin rezar y aún tiene el escapulario en un cajón. Ella no lleva cuenta del tiempo.
El pastor de la parábola no hace cuentas. No calcula si vale la pena dejar noventa y nueve ovejas por una, ni pregunta cuánto tiempo lleva perdida. La busca, la encuentra y se la echa a los hombros. Lo único que le interesa es que vuelva.
Hay gente que se fue de la Iglesia por razones muy serias: un cura que los trató mal, un abuso que se tapó, una comunidad que los juzgó por su divorcio o su forma de vivir. Otros simplemente se alejaron sin darse cuenta. A ninguno se le puede exigir que vuelva como si nada; a todos se les puede abrir la puerta sin pedirles explicaciones.
Si tú eres el del escapulario en el cajón, hoy no te pide nada complicado: sacarlo, mirarlo, acordarte de quién te lo puso. Y si rezas por otros, empieza por los de tu casa, como dice la petición, pero sin sermones. A nadie lo trajo de vuelta una discusión en la cena. Lo trae alguien que lo quiere sin condiciones.
Petición
Madre, trae de vuelta a los que se fueron de la fe;
empieza por los de mi casa.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Nuestra Señora del Carmen,
flor del Carmelo, madre y hermosura del monte:
ruega por nosotros ahora
y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.