Día 4 de 9

Cuarto día — Caminar de noche

  1. Oración de todos los días

    Virgen de Luján,
    que quisiste quedarte donde nadie te esperaba:
    quédate en esta casa.

    Tú que paraste la carreta,
    detén lo que en mi vida va mal encaminado,
    y llévame por donde tú sabes.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 120,1-8

    1 Cántico gradual. 2 Alcé mis ojos hacia los montes de Jerusdén, de donde me ha de venir el socorro. 3 Mi socorro viene del Señor que crió el cielo y la tierra. 4 No permitirá que resbalen tus pies, ¡oh alma mía!, ni se adormecerá aquel que te está guardando. 5 No por cierto, no se adormecerá, ni dormirá el que guarda a Israel. 6 El Señor es el que te custodia: el Señor está a tu lado para defenderte. 7 Ni de día el sol te quemará, ni de noche te dañará la luna. 8 El Señor te preservará de todo mal. Guardará el Señor tu alma.
  3. Meditación del día 4

    La peregrinación juvenil se hace andando y de noche, con ampollas y frío. La fe que se siente en el cuerpo se recuerda distinto.

    Este salmo es un canto de peregrinos: lo rezaban los que subían a Jerusalén a pie, mirando los montes y preguntándose de dónde vendría la ayuda. La respuesta no es mágica. No promete que el camino será corto ni que no habrá cansancio. Promete que tu pie no resbalará del todo y que el que te guarda no se duerme. El sol de día y la luna de noche siguen ahí; lo que cambia es que no caminas solo.

    Quien ha hecho la peregrinación juvenil a Luján sabe lo que pesa la madrugada: las ampollas, el frío, el momento en que uno se sienta en el cordón de la vereda y no quiere seguir. Muchos llegan porque alguien los esperó o les pasó agua. La vida de fe se parece más a eso que a un momento de emoción. Piensa en la cuesta que tienes delante esta semana —un tratamiento, un examen, un trabajo duro— y en quién camina contigo. Si tú puedes ser el que espera a otro, mejor todavía.

  4. Petición

    Dame constancia para lo que cuesta,
    y alegría para acompañar a otros en el camino.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de Luján, patrona de la Argentina:
    ruega por nuestro pueblo y por nuestras familias.
    Que no nos falte pan, trabajo ni esperanza.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.