Día 5 de 9
Quinto día — Por los jóvenes
Oración de todos los días
Virgen de Luján,
que quisiste quedarte donde nadie te esperaba:
quédate en esta casa.Tú que paraste la carreta,
detén lo que en mi vida va mal encaminado,
y llévame por donde tú sabes.
Amén.Lectura del día
1 Entretanto, el joven Samuel proseguía sirviendo al Señor bajo la dirección de Helí; y la palabra del Señor o revelación era rara, y, por consiguiente, de mucha estima; no era común en aquellos días la profecía. 2 Sucedió, pues, un día que estando Helí, cuyos ojos habían perdido ya la facultad de ver, acostado en su aposento, 3 y Samuel durmiendo junto a él en el templo del Señor, donde estaba el Arca de Dios, he aquí que el Señor, antes que fuese apagada la lámpara de Dios, o candelero de oro, 4 llamó a Samuel; y respondiendo éste: Aquí estoy; 5 corrió al punto a Helí y dijo: Heme aquí, ya que me has llamado. Helí dijo: No te he llamado, vuélvete a dormir. Fuese Samuel y acostóse de nuevo. 6 Volvió el Señor por segunda vez a llamar a Samuel, y, levantándose éste, fue a Helí y le dijo: Heme aquí pues me has llamado. Helí le respondió: Hijo mío, yo no te he llamado; vuélvete a dormir. 7 Y es que Samuel no conocía todavía la voz del Señor, pues hasta entonces no le había sido revelada la palabra del Señor. 8 Repitió el Señor y llamó por tercera vez a Samuel, el cual, levantándose, volvió a Helí, 9 diciendo: Heme aquí, pues que me has llamado. Con esto reconoció Helí que era el Señor quien llamaba al joven, y dijo a Samuel: Vete a dormir, y si te llamare otra vez, responderás: Hablad, ¡oh Señor!, que vuestro siervo escucha. Volvióse, pues, Samuel a su aposento, y se puso otra vez a dormir. 10 Vino entonces el Señor, y llegándose a Samuel, le llamó como las otras veces: Samuel, Samuel. A lo que respondió Samuel: Hablad, Señor, que vuestro siervo os escucha.
Meditación del día 5
A su santuario llegan sobre todo jóvenes, muchos sin saber bien qué van a pedir. Ella no les exige claridad.
Samuel es un muchacho que duerme en el templo y oye que lo llaman. Tres veces se equivoca: cree que es el viejo sacerdote Elí. El texto dice algo muy honesto: todavía no conocía al Señor. Y quien lo ayuda no es una revelación espectacular, sino un adulto que se da cuenta de lo que pasa y le enseña una frase sencilla: «Habla, Señor, que tu siervo escucha».
Así llegan muchos jóvenes a Luján: sin tener claro qué buscan, a veces por la barra de amigos, a veces porque la abuela se lo pidió. Ella no les pide que lleguen sabiendo. Pero sí hacen falta Elíes: adultos que no se burlen ni se escandalicen, que escuchen la pregunta y ayuden a ponerle nombre. Los jóvenes de tu familia necesitan trabajo, amigos buenos y un motivo para levantarse, como dice la petición. También necesitan a alguien mayor que no les dé un sermón cada vez que hablan. Pregúntate cuándo fue la última vez que escuchaste a uno de ellos sin corregirlo.
Petición
Cuida a los jóvenes de mi familia:
dales trabajo, amigos buenos y un motivo para levantarse.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Virgen de Luján, patrona de la Argentina:
ruega por nuestro pueblo y por nuestras familias.
Que no nos falte pan, trabajo ni esperanza.
Amén.
Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.