Día 8 de 9

Octavo día — El dolor que no amarga

  1. Oración de todos los días

    Virgen de los Dolores,
    tú viste morir a tu Hijo y no te fuiste.

    No me pidas alegría todavía.
    Siéntate conmigo en esto que llevo,
    y enséñame a no irme de donde tengo que estar.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Romanos 12,14-21

    14 Bendecid a los que os persiguen; bendecidlos, y no los maldigáis. 15 Alegraos, con los que se alegran, y llorad con los que lloran. 16 Estad siempre unidos en unos mismos sentimientos y deseos. No blasonando de cosas altas, sino acomodándoos a lo que sea más humilde. No queráis teneros a vosotros mismos por sabios. 17 A nadie volváis mal por mal; procurando obrar bien no sólo delante de Dios, sino también delante de todos los hombres. 18 Vivid en paz, si ser puede, y cuanto esté de vuestra parte, con todos los hombres. 19 No os venguéis vosotros mismos, queridos míos, sino dad lugar a que se pase la cólera, pues está escrito: A Mí me toca la venganza; Yo haré justicia, dice el Señor. 20 Antes bien, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber: que con hacer eso, amontonarás ascuas encendidas sobre su cabeza. 21 No te dejes vencer del mal o del deseo de venganza, mas procura vencer al mal con el bien o a fuerza de beneficios Deberes para con la autoridad
  3. Meditación del día 8

    Ella sufrió sin volverse dura ni vengativa. Eso es lo difícil y lo que se pide aquí.

    Pablo pide algo casi imposible: bendecir a los que persiguen, no devolver mal por mal, no tomar venganza, vencer el mal con el bien. Y en medio pone una frase sencilla: alégrense con los que se alegran y lloren con los que lloran.

    El dolor puede volver a una persona más compasiva o más dura. Hay quien, después de una pérdida injusta, se vuelve amargo con todos, desconfiado, incapaz de alegrarse por nadie. Es comprensible, y no es pecado sentirlo. Pero si se instala, termina quitando más de lo que la pérdida quitó.

    De María no se cuenta ningún gesto de rencor contra quienes mataron a su hijo. Eso no significa que aprobara la injusticia ni que la justicia no importe: se puede y se debe exigir justicia sin convertirse en verdugo. Lo que se pide es que el dolor no te vuelva injusto con los que están cerca: los hijos que quedan, la pareja, los amigos. Revisa si estás descargando tu dolor en alguien que no tiene la culpa.

  4. Petición

    Que este dolor no me vuelva amargo
    ni injusto con los que me rodean.
    Amén.

  5. Oración final

    Estaba la Madre dolorosa
    junto a la cruz, llorando,
    mientras pendía su Hijo.

    Virgen de los Dolores,
    haz que lleve en mi corazón
    las llagas de tu Hijo,
    y que no me falte tu compañía
    en la hora del dolor.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.