Día 7 de 9

Séptimo día — El sepulcro

  1. Oración de todos los días

    Virgen de los Dolores,
    tú viste morir a tu Hijo y no te fuiste.

    No me pidas alegría todavía.
    Siéntate conmigo en esto que llevo,
    y enséñame a no irme de donde tengo que estar.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 19,38-42

    38 Después de esto, José, natural de Arimatea, que era discípulo de Jesús, bien que oculto por miedo de los judíos, pidió licencia a Pilato para recoger el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo permitió. Con eso vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. 39 Vino también Nicodemo, aquel mismo que en otra ocasión había ido de noche a encontrar a Jesús, trayendo consigo una confección de mirra y de áloe, cosa de cien libras. 40 Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y bañado en especies aromáticas, le amortajaron con lienzos, según la costumbre de sepultar de los judíos. 41 Había en el lugar donde fue crucificado, un huerto; y en el huerto, un sepulcro nuevo, donde hasta entonces ninguno había sido sepultado. 42 Como era la víspera del sábado de los judíos y este sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús. Jesús se aparece a María Magdalena
  3. Meditación del día 7

    Volver a casa después del entierro, con la casa igual y todo distinto.

    José de Arimatea pide el cuerpo, Nicodemo trae cien libras de mirra y áloe, lo envuelven en lienzos según la costumbre y lo ponen en un sepulcro nuevo, en un huerto cercano. Es un entierro hecho de prisa porque empieza la fiesta. Después cada uno vuelve a su casa.

    Juan no cuenta qué hizo María esa noche, pero cualquiera que haya enterrado a alguien lo intuye. Volver a una casa donde todo sigue en su sitio: la ropa colgada, el cepillo de dientes, la taza. Lo de afuera está igual y todo es distinto. Al día siguiente hay que comer, aunque no haya hambre, y hacer trámites, aunque no haya fuerzas.

    Esos días después del funeral suelen ser los más solitarios, porque la gente ya se fue. Si conoces a alguien que perdió a un ser querido hace un mes o dos, ese es el momento de llamar, de llevar comida, de acompañar al cementerio. No esperes a que te pida ayuda: casi nunca la pide.

  4. Petición

    Acompaña a los que hoy vuelven de un funeral
    a una casa vacía.
    Amén.

  5. Oración final

    Estaba la Madre dolorosa
    junto a la cruz, llorando,
    mientras pendía su Hijo.

    Virgen de los Dolores,
    haz que lleve en mi corazón
    las llagas de tu Hijo,
    y que no me falte tu compañía
    en la hora del dolor.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.