Día 4 de 9

Cuarto día — El encuentro en la calle

  1. Oración de todos los días

    Virgen de los Dolores,
    tú viste morir a tu Hijo y no te fuiste.

    No me pidas alegría todavía.
    Siéntate conmigo en esto que llevo,
    y enséñame a no irme de donde tengo que estar.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 23,26-28

    26 Al conducirle al suplicio, echaron mano de un tal Simón, natural de Cirene, que venía de una granja: y le cargaron la cruz para que la llevara en pos de Jesús. Las piadosas mujeres 27 Seguíale gran muchedumbre de pueblo y de mujeres, las cuales se deshacían en llantos y le plañían. 28 Pero Jesús, vuelto a ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por Mí, llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.
  3. Meditación del día 4

    Se cruzó con él camino del Calvario y no pudo hacer nada más que mirarlo. A veces acompañar es solo estar.

    Camino del Calvario, el evangelio menciona a Simón de Cirene, obligado a cargar la cruz, y a un grupo de mujeres que lloran por Jesús. Él se vuelve y les habla. El encuentro con su madre no está en los evangelios, pero la tradición del vía crucis lo puso como cuarta estación, porque es difícil imaginar que ella no estuviera en esa calle.

    Lo que ninguno de ellos pudo hacer fue detener la condena. Simón alivió un poco el peso; las mujeres lloraron; María miró. Nadie arregló nada.

    Nos cuesta acompañar sin arreglar. Ante el amigo con cáncer terminal, ante la hermana que no deja a su pareja, ante el padre en el hospital, queremos dar consejos, soluciones, frases de ánimo. Muchas veces lo que hace falta es quedarse en la sala sin hablar mucho. Eso no es impotencia: es una forma de amor que el enfermo nota. Hoy, si visitas a alguien que sufre, intenta preguntar menos y estar más.

  4. Petición

    Enséñame a acompañar sin arreglar,
    que es lo que casi siempre hace falta.
    Amén.

  5. Oración final

    Estaba la Madre dolorosa
    junto a la cruz, llorando,
    mientras pendía su Hijo.

    Virgen de los Dolores,
    haz que lleve en mi corazón
    las llagas de tu Hijo,
    y que no me falte tu compañía
    en la hora del dolor.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.