Lucas 23

1 Y levantándose todo aquel congreso, le llevaron a Pilato.

2 Y comenzaron a acusarle, diciendo: A Éste le hemos hallado pervirtiendo a nuestra nación, y vedando pagar los tributos a César, y diciendo que Él es Cristo o el ungido Rey de Israel. Significado Es verdad que Jesús había dicho que Él era el Cristo o rey; pero los judíos callaron maliciosamente que Jesús ha blaba de un reino espiritual, no del reino terreno que tenían allí los romanos. (Véase S. Juan, 18, 33-37.) Mt. 27, 15-26; Mt. 15, 6-15; Jn. 18, 39-40

3 Pilato le interrogó, diciendo: ¿Eres Tú el Rey de los judíos? A lo cual respondió Jesús: Así es, como tú dices.

4 Pilato dijo a los príncipes de los sacerdotes y al pueblo: Yo no hallo delito alguno en este hombre.

5 Pero ellos insistían más y más diciendo: Tiene alborotado al pueblo con la doctrina que va sembrando por toda Judea, desde Galilea, donde comenzó, hasta aquí.

6 Pilato, oyendo Galilea, preguntó si aquel hombre era galileo.

7 Y cuando entendió que era de la jurisdicción de Herodes, remitióle al mismo Herodes, que en aquellos días se hallaba también en Jerusalen. Ante Herodes

8 Herodes holgóse sobremanera de ver a Jesús, porque hacía mucho tiempo que deseaba SAN LUCAS verle, por las muchas cosas que había oído de Él, y con esta ocasión esperaba verle hacer algún milagro.

9 Hízole, pues, muchas preguntas, pero Él no le respondió palabra.

10 Entretanto, los príncipes de los sacerdotes y los escribas persistían obstinadamente en acusarle.

11 Mas Herodes, con todos los de su séquito, le despreció: y para burlarse de Él, le hizo vestir de una ropa blanca, y le volvió a enviar a Pilato.

12 Con lo cual se hicieron amigos aquel mismo día Herodes y Pilato, que antes estaban entre sí enemistados. Jesús, condenado a muerte

13 Habiendo, pues, Pilato convocado a los príncipes de los sacerdotes y a los magistrados, juntamente con el pueblo,

14 les dijo: Vosotros me habéis presentado este hombre como alborotador del pueblo, y he aquí que, habiéndole yo interrogado en presencia vuestra, ningún delito he hallado en Él de esos que le acusáis.

15 Pero ni tampoco Herodes, puesto que os remití a él, y por el hecho se ve que no le juzgó digno de muerte.

16 Por lo tanto, le dejaré libre.

17 Tenía Pilato que dar libertad a un reo cuando llegaba la celebridad de la fiesta de la Pascua.

18 Y todo el pueblo, a una voz, clamó, diciendo: Quítale a Éste la vida, y suéltanos a Barrabás:

19 el cual, por una sedición levantada en la ciudad y por un homicidio, había sido puesto en la cárcel.

20 Hablóles nuevamente Pilato, con deseo de libertar a Jesús.

21 Pero ellos se pusieron a gritar, diciendo: Crucifícale, crucifícale.

22 Él, no obstante, por tercera vez les dijo: ¿Pues qué mal ha hecho Éste?, yo no hallo en Él delito ninguno de muerte: así que, después de castigado, le daré por libre.

23 Mas ellos insistían con grandes clamores pidiendo que fuese crucificado, y se aumentaba la gritería.

24 Al fin, Pilato, se resolvió a otorgar su demanda.

25 En consecuencia, dio libertad, como ellos pedían, al que por causa de homicidio y sedición había sido encarcelado, y a Jesús le abandonó al arbitrio de ellos. Camino del Calvario

26 Al conducirle al suplicio, echaron mano de un tal Simón, natural de Cirene, que venía de una granja: y le cargaron la cruz para que la llevara en pos de Jesús. Las piadosas mujeres

27 Seguíale gran muchedumbre de pueblo y de mujeres, las cuales se deshacían en llantos y le plañían.

28 Pero Jesús, vuelto a ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por Mí, llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.

29 Porque presto vendrán días en que se diga: Dichosas las estériles y dichosos los vientres que no concibieron y los pechos que no dieron de mamar.

30 Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: sepultadnos.

31 Pues si al árbol verde le tratan de esta manera, ¿en el seco qué se hará?. Significado Si la justicia de Dios trata con tanto rigor a su Hijo inocente porque se hizo fiador de los pecadores, ¿con cuánto rigor castigará a los que así tratan al Hijo de Dios? Mt. 28, 1-7; 16, 1-8

32 Eran también conducidos con Jesús a la muerte otros dos facinerosos. Jesús crucificado entre dos ladrones

33 Llegados que fueron al lugar llamado Calvario, allí le crucificaron; y con Él a los ladrones, uno a la diestra y otro a la izquierda.

34 Entretanto, Jesús decía: Padre mío, perdónales porque no saben lo que hacen. Y ellos, poniéndose a repartir entre sí sus vestidos, los sortearon.

35 El pueblo lo estaba mirando todo, y, a una con él, los príncipes hacían befa de Jesús, diciendo: A otros ha salvado; sálvese, pues, a Sí mismo, si Él es el Cristo, el escogido de Dios.

36 Insultábanle no menos los soldados, los cuales se arrimaban a Él, y presentándole vinagre,

37 le decían: Si tú eres el rey de los judíos, ponte en salvo.

38 Estaba colocado sobre la cabeza de Jesús un letrero, escrito en griego, en latín y en hebreo, que decía: Éste es el Rey de los judíos.

39 Y uno de los ladrones que estaban crucificados blasfemaba contra Jesús, diciendo: Si Tú eres el Cristo, sálvate a Ti mismo y a nosotros.

40 Mas el otro le reprendía, diciendo: ¡Cómo!, ¿ni aun tú temes a Dios, estando, como estás, en el mismo suplicio?

41 Nosotros, a la verdad, estamos en él justamente, pues pagamos la pena merecida por nuestros delitos: pero Éste ningún mal ha hecho.

42 Decía después a Jesús: Señor, acuérdate de mí cuando hayas llegado a tu reino.

43 Y Jesús le dijo: En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. SAN LUCAS Muerte de Jesús

44 Era casi la hora de sexta, y las tinieblas cubrieron toda la tierra hasta la hora de nona.

45 El sol se oscureció: y el velo del templo se rasgó por medio.

46 Entonces Jesús, clamando con una voz muy grande, dijo: Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y diciendo esto, expiró.

47 Así que vio el centurión lo que acababa de suceder, glorificó a Dios, diciendo: Verdaderamente Éste era un hombre justo.

48 Y todo aquel concurso de los que se hallaban presentes a este espectáculo, considerando lo que había pasado, se volvían dándose golpes de pecho.

49 Estaban al mismo tiempo todos los conocidos de Jesús, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, observando de lejos esas cosas. Sepultura de Jesús

50 Entonces se dejó ver uno del consejo, llamado José, varón virtuoso y justo, oriundo de Arimatea, ciudad de la Judea,

51 el cual no había consentido en el designio de los otros, ni en lo que habían ejecutado; antes bien era de aquellos que esperaban también el reino de Dios.

52 Éste se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús:

53 y habiéndole descolgado, le envolvió en una sábana y le colocó en un sepulcro abierto en peña viva, en donde ninguno hasta entonces había sido sepultado.

54 Era aquél el día que llamaban paresceve o preparación, e iba ya a entrar el sábado.

55 Las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea observaron el sepulcro y la manera con que había sido depositado el cuerpo de Jesús.

56 Y al volverse, hicieron prevención de aromas y bálsamos: bien que durante el sábado se mantuvieron quietas, según el mandamiento de la ley Un ángel anuncia la resurrección

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