Día 1 de 9
Primer día — La espada anunciada
Oración de todos los días
Virgen de los Dolores,
tú viste morir a tu Hijo y no te fuiste.No me pidas alegría todavía.
Siéntate conmigo en esto que llevo,
y enséñame a no irme de donde tengo que estar.
Amén.Lectura del día
33 Su padre y su madre escuchaban con admiración las cosas que de Él se decían. 34 Y Simeón bendijo a entrambos, y dijo a María, su madre: Mira, este Niño está destinado para ruina, y para resurrección de muchos en Israel; y para ser el blanco de las contradicciones; 35 y una espada traspasará tu propia alma, para que se descubran los pensamientos ocultos en los corazones de muchos.
Meditación del día 1
Simeón le avisó cuando el Niño tenía cuarenta días. Hay dolores que se anuncian mucho antes de llegar.
José y María llevan al niño al templo, felices, y un anciano les dice algo que nadie quiere oír en una presentación: este niño será signo de contradicción, y a ti una espada te atravesará el alma. María se queda con esa frase durante treinta años.
Hay dolores que se anuncian así. Un diagnóstico que da meses, un padre con demencia que todavía te reconoce pero cada vez menos, un hijo que va por un camino que ya sabes cómo termina. Vivir sabiendo lo que viene es una forma de sufrimiento propia, porque el miedo se adelanta y empieza a doler antes de tiempo.
María no dejó de criar a su hijo por la profecía de Simeón. Lo bañó, lo vio crecer, le enseñó a rezar. El dolor anunciado no le robó los años que tuvo. Esa es la gracia que se pide hoy: no negar lo que viene, pero tampoco perder lo que todavía está. Piensa en qué momento de esta semana podrías estar presente de verdad, sin adelantarte.
Petición
Prepárame para lo que ya veo venir,
sin que el miedo me robe el presente.
Amén.Oración final
Estaba la Madre dolorosa
junto a la cruz, llorando,
mientras pendía su Hijo.Virgen de los Dolores,
haz que lleve en mi corazón
las llagas de tu Hijo,
y que no me falte tu compañía
en la hora del dolor.
Amén.
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.