Día 8 de 9
Octavo día — Por los que salen
Oración de todos los días
Virgen de la Merced,
redentora de cautivos:
suelta lo que me tiene atado.Acuérdate de los que están presos,
de los que no pueden salir de donde están
y de los que esperan en casa su vuelta.
Amén.Lectura del día
10 te ruego, pues, por mi hijo Onésimo, a quien he engendrado o dado la vida de la gracia entre las cadenas, 11 Onésimo, que en algún tiempo fue para ti inútil, y al presente, tanto para ti como para mí, es provechoso, 12 el cual te vuelvo a enviar. Tú de tu parte recíbele como a mis entrañas o como si fuera hijo mío; 13 yo había pensado retenerle conmigo, para que me sirviese por ti, durante la prisión en que estoy por el Evangelio; 14 pero nada he querido hacer sin tu consentimiento, para que tu beneficio no fuese como forzado, sino voluntario. 15 Que quizá él te ha dejado por algún tiempo, a fin de que le recobrases para siempre, 16 no ya como mero siervo, sino como quien de siervo ha venido a ser por el bautismo un hermano muy amado, de mí en particular, ¿pero cuánto más de ti, pues te pertenece según el mundo, y según el Señor? 17 Ahora bien, si me tienes por compañero tuyo, acógele como a mí mismo,
Meditación del día 8
Salir de la cárcel sin trabajo y sin casa es volver a entrar. La libertad necesita apoyo.
Pablo, desde la cárcel, escribe a Filemón por Onésimo, un esclavo que se le había escapado. Le pide que lo reciba de vuelta, pero no como esclavo, sino como hermano querido. Y le dice: recíbelo como me recibirías a mí. La carta más corta de Pablo es una carta de recomendación para alguien con antecedentes.
Quien sale de la cárcel sale con un papel que lo marca. No lo contratan, no le alquilan una habitación, su familia a veces ya no lo quiere en casa. Si entró joven, no sabe usar las herramientas que todos usan ahora. En pocas semanas le vuelven a ofrecer lo que sabe hacer, y muchos reinciden no por maldad, sino porque no encontraron otra puerta abierta.
La reinserción no la hace el Estado solo. La hace un dueño de taller que se arriesga a dar trabajo, una parroquia que ofrece un cuarto, un vecino que saluda. Hoy pregúntate si tú serías Filemón: si contratarías, alquilarías o sentarías a tu mesa a alguien que acaba de salir.
Petición
Que los que salen encuentren trabajo y quien los reciba,
y que nosotros no les cerremos la puerta.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Virgen de la Merced, redentora de cautivos:
ruega por los presos y por sus familias,
y líbranos de toda cadena.
Amén.
Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.