Día 9 de 9

Noveno día — Víspera del 24

  1. Oración de todos los días

    Virgen de la Merced,
    redentora de cautivos:
    suelta lo que me tiene atado.

    Acuérdate de los que están presos,
    de los que no pueden salir de donde están
    y de los que esperan en casa su vuelta.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 16,25-34

    25 Mas a eso de medianoche, puestos Pablo y Silas en oración, cantaban alabanzas a Dios: y los demás presos los estaban escuchando, 26 cuando de repente se sintió un gran terremoto, tal que se meneaban los cimientos de la cárcel. Y al instante se abrieron de par en par todas las puertas; y se les soltaron a todos las prisiones. 27 En esto despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, desenvainando una espada iba a matarse, creyendo que se habían escapado los presos. 28 Entonces Pablo le gritó con grande voz diciendo: No te hagas ningún daño: que todos, sin faltar uno, estamos aquí. 29 El carcelero entonces, habiendo pedido luz, entró dentro: y estremecido se arrojó a los pies de Pablo y de Silas: 30 y sacándolos afuera, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para salvarme? 31 Ellos le respondieron: Cree en el Señor Jesús, y te salvarás tú, y tu familia. 32 Y enseñáronle la doctrina del Señor a él y a todos los de su casa. 33 El carcelero, en aquella misma hora de la noche, llevándolos consigo, les lavó las llagas: y recibió luego el bautismo, así él como toda su familia. 34 Y conduciéndolos a su habitación, les sirvió la cena, regocijándose con toda su familia de haber creído en Dios.
  3. Meditación del día 9

    Mañana es su fiesta. En muchas prisiones habrá misa y se cantará su nombre.

    A medianoche, en la cárcel de Filipos, Pablo y Silas, golpeados y con los pies en el cepo, rezan y cantan. Los demás presos los escuchan. Llega un terremoto, se abren las puertas y caen las cadenas. Pero nadie huye. Y el carcelero, que estaba a punto de matarse, termina lavándoles las heridas y sentándolos a su mesa con toda su familia.

    Mañana es la fiesta de la Merced, y en muchas cárceles de América habrá misa, se cantará su nombre y algunos presos recibirán los sacramentos. En el Perú, además, es patrona de las Fuerzas Armadas, y en Barcelona se celebra con la fiesta mayor de la ciudad. Pero su lugar natural sigue siendo ese: donde hay gente encerrada que todavía es capaz de cantar.

    Fíjate en que la historia de Filipos libera a todos, también al carcelero. Las cadenas no las lleva solo el que está dentro. Hoy da gracias por estos nueve días, y pide que se suelten las de todos, empezando por las tuyas.

  4. Petición

    Virgen de la Merced, gracias por estos nueve días.
    Suelta a los cautivos, y a mí de lo mío.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de la Merced, redentora de cautivos:
    ruega por los presos y por sus familias,
    y líbranos de toda cadena.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.