Día 3 de 9
Tercer día — Por los presos
Oración de todos los días
Virgen de la Merced,
redentora de cautivos:
suelta lo que me tiene atado.Acuérdate de los que están presos,
de los que no pueden salir de donde están
y de los que esperan en casa su vuelta.
Amén.Lectura del día
1 Conservad siempre la caridad para con vuestros hermanos. 2 Y no olvidéis la hospitalidad, pues por ella, algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. 3 Acordaos de los presos, como si estuvierais con ellos en la cárcel, y de los afligidos, como que también vosotros vivís en cuerpo sujetos a miserias.
Meditación del día 3
Visitar al preso es obra de misericordia, y es la que menos se practica.
«Acuérdense de los presos como si estuvieran presos con ellos.» La carta a los Hebreos lo pone junto a la hospitalidad, como cosa normal de la vida cristiana. Y Jesús, en el juicio final, lo nombra entre las obras que cuentan: estuve en la cárcel y vinieron a verme.
Es la obra de misericordia más olvidada. Visitamos enfermos, damos de comer, pero a la cárcel no va casi nadie. Da miedo, da vergüenza, y en el fondo pensamos que algo habrán hecho. Muchas veces sí lo hicieron. Pero las cárceles de América Latina están sobrepobladas, con celdas pensadas para cuatro donde duermen doce, con violencia, hambre y mafias que cobran por todo. Nadie sale mejor de un sitio así.
Hay pastorales penitenciarias en casi todas las diócesis, y siempre les faltan voluntarios. Si no puedes ir, puedes escribir una carta, mandar útiles de aseo o ayudar a una familia con el pasaje. Hoy reza por los presos sin preguntar primero qué hicieron. Jesús tampoco lo preguntó.
Petición
Acompaña a los que están en la cárcel:
que no pierdan la dignidad ni la esperanza de empezar de nuevo.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Virgen de la Merced, redentora de cautivos:
ruega por los presos y por sus familias,
y líbranos de toda cadena.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.