Día 4 de 9
Cuarto día — Por sus familias
Oración de todos los días
Virgen de la Merced,
redentora de cautivos:
suelta lo que me tiene atado.Acuérdate de los que están presos,
de los que no pueden salir de donde están
y de los que esperan en casa su vuelta.
Amén.Lectura del día
16 Derrame el Señor sus misericordias sobre la casa de Onesíforo; porque me ha consolado muchas veces, y no se ha avergonzado de mi cadena; 17 antes luego que llegó a Roma, me buscó diligentemente, hasta que me encontró. 18 El Señor le conceda hallar misericordia delante de Él en aquel día grande del juicio. Cuantos servicios me prestó en Éfeso, tú lo sabes bien. Cómo ha de luchar por Cristo
Meditación del día 4
Cuando alguien entra en la cárcel, la condena la cumple también su madre y sus hijos.
Pablo, preso en Roma, se acuerda de Onesíforo. Dice dos cosas de él: que no se avergonzó de sus cadenas y que, al llegar a Roma, lo buscó con empeño hasta encontrarlo. No era fácil dar con un preso en la capital del imperio, ni era bien visto. Onesíforo lo hizo.
Fuera de cada cárcel, los días de visita, hay una fila de mujeres. Madres, esposas, hijas, con bolsas de comida, a pleno sol o bajo la lluvia, desde la madrugada. Las requisan, a veces las humillan, y vuelven a casa con un hijo preso y otros que alimentar. Los niños cargan con un estigma en el colegio. La condena la cumplen muchos que no hicieron nada.
No te avergüences de los que tienen a alguien preso. Si sabes de una vecina que va cada domingo a la cárcel, no le preguntes por el delito ni comentes a sus espaldas. Pregúntale cómo está ella. Ofrécele cuidar a los niños ese día. Ser Onesíforo hoy empieza por no hacerse el que no sabe.
Petición
Sostén a las familias que van de visita,
hacen colas y aguantan la vergüenza.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Virgen de la Merced, redentora de cautivos:
ruega por los presos y por sus familias,
y líbranos de toda cadena.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.