Día 3 de 9

Tercer día — La espada anunciada

  1. Oración de todos los días

    Virgen de la Candelaria,
    que llevas la luz en la mano:
    enciende lo que en mí se ha apagado.

    Dame la luz que necesito para hoy,
    no para todo el camino:
    con ver el siguiente paso me basta.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 2,33-35

    33 Su padre y su madre escuchaban con admiración las cosas que de Él se decían. 34 Y Simeón bendijo a entrambos, y dijo a María, su madre: Mira, este Niño está destinado para ruina, y para resurrección de muchos en Israel; y para ser el blanco de las contradicciones; 35 y una espada traspasará tu propia alma, para que se descubran los pensamientos ocultos en los corazones de muchos.
  3. Meditación del día 3

    A María le anunciaron ese mismo día que una espada le atravesaría el alma. La luz venía con su parte de dolor.

    En medio de la alegría del templo, Simeón le dice a María algo que nadie quiere oír en un bautizo: este niño será signo de contradicción y a ti una espada te atravesará el alma. Lucas no suaviza la frase. La luz que se celebra ese día viene con su parte de sombra.

    María no tuvo un hijo fácil. Lo vio irse de casa, lo oyó criticado por los suyos, lo vio detenido y ejecutado. Por eso las madres y los padres que sufren por sus hijos la sienten cercana: ella sabe lo que es querer y no poder evitar el dolor del otro.

    Piensa hoy en los padres que conoces con un hijo en problemas: en la droga, en la cárcel, con una enfermedad grave, lejos y sin llamar, metido en una relación que lo destruye. Muchos viven eso con vergüenza y en silencio, porque sienten que los demás los juzgan. No les des consejos que no han pedido ni les digas qué hicieron mal. Pregúntales cómo están ellos. A veces lo único que puede hacer alguien por un padre así es no dejarlo solo con la espada.

  4. Petición

    Madre, acompaña a los padres que sufren por sus hijos.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de la Candelaria,
    que presentaste a tu Hijo en el templo:
    ruega por nuestras familias
    y alumbra nuestros días oscuros.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.