Día 9 de 9

Noveno día — Víspera del 12

  1. Oración de todos los días

    Santa María de Guadalupe,
    madre nuestra y patrona de América:
    aquí estoy, como estuvo Juan Diego,
    sin nada que ofrecerte más que lo que soy.

    No estoy yo aquí, dijiste, que soy tu madre.
    Que me baste eso estos nueve días.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 1,46-55

    46 Y María dijo: Mi alma glorifica al Señor: 47 y mi espíritu está transportado de gozo en el Dios, salvador mío. 48 Porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava: por lo tanto, ya desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. 49 Porque ha hecho en mí cosas grandes aquel que es todo poderoso, cuyo nombre es santo: 50 y cuya misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen. 51 Hizo alarde del poder de su brazo: deshizo las miras del corazón de los soberbios. 52 Derribó del solio a los poderosos y ensalzó a los humildes. 53 Colmó de bienes a los hambrientos: y a los ricos los despidió sin nada. 54 Acordándose de su misericordia, acogió a Israel su siervo: 55 según la promesa que hizo a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia por los siglos de los siglos.
  3. Meditación del día 9

    Mañana es su día. Nueve noches después, lo que queda no es un favor cobrado, sino la costumbre de hablar con ella.

    Eso es lo que se hereda en las familias y lo que dura.

    El Magníficat es el canto de una muchacha pobre que entiende lo que Dios hace en la historia: mira la pequeñez de su sierva, derriba del trono a los poderosos, enaltece a los humildes, llena de bienes a los hambrientos. No es un canto tranquilo; es una revolución contada por una madre.

    Esa misma mirada es la del Tepeyac: la madre de Dios se presenta a un indígena y no a un virrey, y deja su imagen para que la miren los que nadie mira. Por eso Guadalupe es tan querida por los de abajo, y por eso es peligroso usarla de adorno político o de amuleto.

    Esta noche, víspera de su fiesta, no se trata de cobrar lo pedido. Se trata de que la costumbre de hablarle se quede en la casa: la abuela que reza con los nietos, la imagen que se saluda al salir, las mañanitas que se cantan aunque haga frío. Eso, más que cualquier favor, es lo que se hereda.

  4. Petición

    Madre mía de Guadalupe, mañana es tu fiesta.
    Gracias por estos nueve días.
    No nos sueltes la mano, ni a mí ni a los míos,
    ni ahora ni en la hora de nuestra muerte.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Santa María de Guadalupe, emperatriz de América:
    ruega por nosotros, que confiamos en ti.
    Que vivamos como hijos tuyos
    y que nos alcances la gracia de no perder la esperanza.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.