Día 6 de 9

Sexto día — Las rosas en diciembre

  1. Oración de todos los días

    Santa María de Guadalupe,
    madre nuestra y patrona de América:
    aquí estoy, como estuvo Juan Diego,
    sin nada que ofrecerte más que lo que soy.

    No estoy yo aquí, dijiste, que soy tu madre.
    Que me baste eso estos nueve días.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Isaías 35,1-4

    1 Entonces la región desierta e intransitable se alegrará; y saltará de gozo la soledad, y florecerá como lirio; 2 fructificará copiosamente, y se regocijará llena de alborozo, y entonará himnos; se le ha dado a ella la gala del Líbano, la hermosura del Carmelo y de Sarón; éstos (sus habitantes) verán la gloria del Señor, y la grandeza de nuestro Dios. 3 Esforzad, ¡oh ministros del Señor!, las manos flojas, y robusteced las rodillas débiles; 4 decid a los pusilánimes: Buen ánimo, y no temáis; mirad a vuestro Dios, que viene a ejecutar una justa venganza, Dios mismo en persona vendrá, y os salvará.
  3. Meditación del día 6

    La señal fueron flores en el cerro seco, en pleno invierno. No algo espectacular: algo hermoso y fuera de tiempo.

    Dios suele responder así, con detalles que solo entiende quien los pidió.

    Isaías promete que el desierto florecerá, que la tierra seca se alegrará como un lirio. Y en seguida baja a lo práctico: fortalezcan las manos cansadas, las rodillas que tiemblan; díganle al que tiene miedo que no tema.

    En el cerro del Tepeyac, en diciembre, no había flores. Según el relato, Juan Diego subió y encontró rosas, las recogió en su tilma y se las llevó al obispo como señal. No fue un trueno ni una voz del cielo: fueron flores donde no debía haberlas.

    Pedir señales no es malo, pero tiene una trampa. Si convertimos la fe en buscar coincidencias, en leer mensajes en cada número o cada sueño, acabamos en la superstición, y eso nos vuelve más ansiosos, no más creyentes. La señal de Guadalupe fue modesta y llegó para un encargo concreto. Muchas veces Dios no te va a dar la flor en diciembre, sino la fuerza en las rodillas para seguir subiendo el cerro sin ella.

  4. Petición

    Virgen mía, dame una señal si conviene,
    y si no, dame la paz de seguir sin ella.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Santa María de Guadalupe, emperatriz de América:
    ruega por nosotros, que confiamos en ti.
    Que vivamos como hijos tuyos
    y que nos alcances la gracia de no perder la esperanza.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.