Día 2 de 9

Segundo día — Le habló en su lengua

  1. Oración de todos los días

    Santa María de Guadalupe,
    madre nuestra y patrona de América:
    aquí estoy, como estuvo Juan Diego,
    sin nada que ofrecerte más que lo que soy.

    No estoy yo aquí, dijiste, que soy tu madre.
    Que me baste eso estos nueve días.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 2,5-11

    5 Había a la sazón en Jerusalén judíos piadosos y temerosos de Dios, de todas las naciones del mundo. 6 Divulgado, pues, este suceso, acudió una gran multitud de ellos, y quedaron atónitos al ver que cada uno oía hablar a los apóstoles en su propia lengua. 7 Así, pasmados todos, y maravillados, se decían unos a otros: ¿Por ventura, éstos que hablan, no son todos galileos?, 8 ¿pues cómo es que los oímos cada uno de nosotros hablar nuestra lengua nativa? 9 Partos, medos y elamitas, los moradores de Mesopotamia, de Judea, y de Capadocia, del Ponto, y del Asia, 10 los de Frigia, de Panfilia, y del Egipto, los de la Libia, confinante con Cirene, y los que han venido de Roma, 11 tanto judíos, como prosélitos, los cretenses y los árabes: los oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios.
  3. Meditación del día 2

    Se le apareció a un indio, en su idioma, con la cara de su gente. Dios no obliga a nadie a dejar de ser quien es para acercarse.

    En Pentecostés la gente no se admira de que los apóstoles hablen bonito, sino de oírlos en su propia lengua, la de su casa, la que aprendieron de niños. El Espíritu no obligó a todos a aprender arameo para entrar en la Iglesia: se hizo entender en el idioma de cada uno.

    El relato guadalupano, el Nican Mopohua, está escrito en náhuatl, y la Virgen aparece con rasgos y ropa que un indígena de 1531 podía reconocer como de los suyos. Eso ocurrió pocos años después de la conquista, cuando la lengua y la cara de aquella gente valían poco para quienes mandaban.

    Todavía hoy hay quien se avergüenza de su acento, de su pueblo, de su apellido indígena, y hay parroquias donde el que llega de fuera nota que estorba. La fe que nace en el Tepeyac no exige blanquearse para ser cristiano. Piensa si en tu comunidad alguien tiene que disimular de dónde viene para ser aceptado, y qué podrías hacer tú para que no tenga que hacerlo.

  4. Petición

    Virgen morena, que hablaste en la lengua de los despreciados:
    que en nuestra Iglesia nadie tenga que disimular de dónde viene.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Santa María de Guadalupe, emperatriz de América:
    ruega por nosotros, que confiamos en ti.
    Que vivamos como hijos tuyos
    y que nos alcances la gracia de no perder la esperanza.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.