Día 2 de 9
Segundo día — El agua que cae
Oración de todos los días
Santina de Covadonga,
que vives en una cueva de la montaña:
hazme sitio ahí, en lo hondo.Cuida a los que trabajan bajo tierra,
a los que están lejos de casa
y a los que en mi familia ya no pueden subir a verte.
Amén.Lectura del día
7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me desvanezca, se me ha dado el estímulo o aguijón de mi carne que es como un ángel de Satanás, para que me abofetee. 8 Sobre lo cual por tres veces decía al Señor que le apartase de mí, 9 y respondióme; Bástate mi gracia, porque el poder mío brilla y consigue su fin por medio de la flaqueza. Así que con gusto me gloriaré de mis flaquezas, para que haga morada en mí el poder de Cristo, 10 Por cuya causa yo siento satisfacción en mis enfermedades, en los ultrajes, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias en que me veo por amor de Cristo; pues cuando estoy débil, entonces con la gracia soy más fuerte. Por qué se alaba
Meditación del día 2
Bajo la cueva hay una cascada que no se calla nunca. Hay dolores así, constantes, con los que se aprende a vivir.
Pablo pidió tres veces que le quitaran aquella espina clavada en la carne, y no se la quitaron. No sabemos qué era: una enfermedad, un defecto, una persecución. Lo que sabemos es la respuesta que recibió: te basta mi gracia. No una curación, sino fuerza para seguir con ella.
Bajo la cueva de Covadonga cae una cascada que no para nunca. Quien ha estado allí recuerda ese ruido constante, que acompaña todo lo demás. Hay dolores parecidos: una enfermedad crónica, un hijo con una discapacidad, un dolor de espalda que no se va, la ausencia de alguien que murió hace años. No se acaban; se aprende a vivir con ellos.
Eso no es resignación amarga. Es descubrir que se puede tener alegrías verdaderas aunque el dolor siga sonando de fondo. Si llevas tiempo pidiendo que algo se vaya y no se va, no significa que Dios no te escuche. Quizá la respuesta, como a Pablo, sea otra: fuerza para no dejar que ese dolor te agrie la vida ni te cierre a los demás.
Petición
Enséñame a vivir con lo que no se va,
sin amargarme.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Santina de Covadonga:
ruega por nosotros,
por los que trabajan en lo duro
y por los que están lejos de su tierra.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.