Día 1 de 9

Primer día — La cueva

  1. Oración de todos los días

    Santina de Covadonga,
    que vives en una cueva de la montaña:
    hazme sitio ahí, en lo hondo.

    Cuida a los que trabajan bajo tierra,
    a los que están lejos de casa
    y a los que en mi familia ya no pueden subir a verte.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Reyes 19,9-13

    9 Llegado allá hizo asiento en una cueva, y dirigiéndole el Señor la palabra, le dijo: ¿Qué haces ahí, Elias? 10 A lo que respondió él: Me abraso de celo por Ti, ¡oh Señor Dios de los ejércitos!; porque los hijos de Israel han abandonado tu alianza, han destruido tus altares, han pasado a cuchillo tus profetas; he quedado yo solo, y me buscan para quitarme la vida. 11 Díjole el Señor: Sal fuera, y ponte sobre el monte en presencia del Señor; y he aquí que pasará el Señor, y delante de Él correrá un viento fuerte e impetuoso, capaz de trastornar los montes y quebrantar las peñas; no está el Señor en el viento. Después del viento vendrá un temblor de tierra; tampoco está el Señor en el terremoto. 12 Tras el terremoto, un fuego; no está el Señor en el fuego. Y tras el fuego, el soplo de un aura apacible y suave. 13 Habiendo oído esto Elias, cubrió su rostro con el manto, y, saliendo fuera, paróse a la puerta de la cueva, y de repente oye una voz que le dice: ¿Qué haces aquí, Elias?
  3. Meditación del día 1

    Su casa es un agujero en la roca. Dios se deja encontrar también en lo hondo y en lo estrecho.

    Elías llega huyendo, agotado, y se mete en una cueva del monte Horeb. Allí Dios le pregunta qué hace, y él vuelca su queja. Luego pasan un viento que rompe las peñas, un terremoto y un fuego, pero Dios no está en ninguno. Está en un susurro suave, y Elías sale a la boca de la cueva tapándose la cara.

    El santuario de Covadonga es también una cueva abierta en la roca, en lo alto de un valle de los Picos de Europa. La tradición asturiana la une a don Pelayo y al comienzo de la Reconquista, pero lo que la gente encuentra al subir es mucho más sencillo: una imagen pequeña en un hueco de piedra.

    Hay épocas en que uno vive metido en su cueva: después de un duelo, de una depresión, de un fracaso que da vergüenza contar. Ahí no salen las oraciones bonitas, y no pasa nada. A Elías tampoco le salían. Basta con quedarse quieto y escuchar si llega ese susurro, aunque hoy solo sea un poco de calma.

  4. Petición

    Madre, acompáñame en lo hondo,
    que es donde menos sé rezar.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Santina de Covadonga:
    ruega por nosotros,
    por los que trabajan en lo duro
    y por los que están lejos de su tierra.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.