Día 6 de 9

Sexto día — Por los que peregrinan

  1. Oración de todos los días

    Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá,
    patrona de Colombia:
    tú te apareciste en un lienzo roto y gastado.

    Renueva lo que en mí está desteñido:
    la fe, el cariño, las ganas de trabajar.

    Madre mía, ruega por este país y por mi casa.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 121,2-5

    2 Gran contento tuve cuando se me dijo: Iremos a la casa del Señor. 3 En tus atrios descansarán nuestros pies, ¡oh Jerusalén! 4 Jerusalén, la cual se va edificando como una ciudad, cuyas partes o habitantes están en perfecta y mutua unión. 5 Allá subirán las tribus, todas las tribus del Señor, según la ordenanza dada a Israel, para tributar alabanzas al Señor.
  3. Meditación del día 6

    A su basílica se va andando desde lejos. Peregrinar es poner el cuerpo en lo que se pide.

    Este es uno de los salmos que cantaban los peregrinos al subir a Jerusalén: qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor; ya pisan nuestros pies tus umbrales. Es el canto de quien ha caminado días y por fin ve la ciudad.

    A la basílica de Chiquinquirá se llega desde muy lejos, a pie, en bicicleta, en buses llenos que salen de madrugada. Hay quienes cumplen una promesa y quienes no saben bien por qué van, pero van. El cuerpo cansado, los pies con ampollas y el frío del altiplano también forman parte de lo que se pide.

    La peregrinación tiene un riesgo: convertirse en un trato, como si el sacrificio comprara el favor. Dios no cobra. El esfuerzo sirve para otra cosa: para que la petición deje de ser un deseo de paso y se vuelva algo que de verdad te importa. Si no puedes viajar, la peregrinación puede ser otra: ir a visitar a alguien que te cuesta, o caminar hasta la iglesia de tu barrio.

  4. Petición

    Que mi petición me cueste algo:
    un sacrificio, una ayuda a alguien, un perdón.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá,
    patrona de Colombia:
    ruega por nosotros ahora y siempre.

    Que tu lienzo renovado nos recuerde
    que nada está tan roto que Dios no pueda rehacerlo.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.