Salmos 121

1 Cántico gradual.

2 Gran contento tuve cuando se me dijo: Iremos a la casa del Señor.

3 En tus atrios descansarán nuestros pies, ¡oh Jerusalén!

4 Jerusalén, la cual se va edificando como una ciudad, cuyas partes o habitantes están en perfecta y mutua unión.

5 Allá subirán las tribus, todas las tribus del Señor, según la ordenanza dada a Israel, para tributar alabanzas al Señor.

6 Allí se establecerán los tribunales para ejercer la justicia, el trono para la casa de David.

7 Pedid a Dios los bienes de la paz para Jerusalén, y decid: Vivan en la abundancia los que te aman, ¡oh ciudad santa!

8 Reine la paz dentro de tus muros, y la abundancia en tus torres.

9 Por amor de mis hermanos, y de mis prójimos, he pedido yo la paz y prosperidad para ti.

10 Por respeto a la casa del Señor Dios nuestro te procuraré tantos bienes.

De qué trata este capítulo

Canto de los peregrinos al llegar a Jerusalén (salmo 122 en la numeración hebrea). Comienza con la alegría de quien escuchó la invitación «vamos a la casa del Señor» y ya tiene los pies dentro de las puertas de la ciudad (versículos 2 y 3).

Jerusalén aparece como ciudad bien compacta, a la que suben las tribus para alabar el nombre del Señor y donde están los tribunales de justicia de la casa de David (versículos 4 a 6). La segunda parte es una oración por la paz de Jerusalén y por la prosperidad de quienes la aman (versículos 7 a 9). Se canta con frecuencia en Adviento.

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 6 celebraciones del año litúrgico: