Día 3 de 9
Tercer día — La crecida del lago
Oración de todos los días
Virgen de Caacupé, Virgencita azul,
madre del Paraguay:
aquí estoy con lo que traigo.Tú naciste de una promesa hecha en el miedo.
Ayúdame a cumplir las mías
y a no olvidar lo que prometí cuando tuve miedo.
Amén.Lectura del día
1 Y ahora, he aquí lo que dice el Señor, creador tuyo, ¡oh Jacob!; el que te formó, ¡oh Israel!: No temas; pues yo te redimí, y te llamé por tu nombre: tú eres mío. 2 Cuando pasares por medio de las aguas, estaré Yo contigo, y no te anegarán sus corrientes: cuando anduvieres por medio del fuego, no te quemarás, ni la llama tendrá ardor para ti; 3 porque Yo soy el Señor Dios tuyo, el santo de Israel, tu Salvador; Yo di por tu rescate el Egipto, la Etiopía y a Sabá. 4 Después que te hiciste estimable y glorioso a mis ojos, yo te he amado, y entregaré por ti hombres, y duré pueblos por tu salvación.
Meditación del día 3
La otra parte del relato es una inundación que dejó la imagen flotando en el Ypacaraí. El agua que arrasa también devuelve cosas.
Isaías no promete que no vendrán las aguas. Promete algo más realista: cuando pases por ellas, no te arrastrarán, porque estaré contigo. La crecida se da por supuesta. Lo que cambia es que no se atraviesa a solas.
La tradición de Caacupé incluye una inundación del lago Ypacaraí que lo cubrió todo y, al bajar las aguas, dejó ver la imagen flotando. Quienes viven junto a ríos y lagunas saben lo que es una crecida: la casa con barro hasta la mitad, los muebles perdidos, las fotos de la familia mojadas. Y después, el trabajo lento de sacar lo que todavía sirve.
En la vida también hay inundaciones: un despido, una separación, una deuda que se come todo, una enfermedad que llega sin avisar. En medio del agua no se puede pensar. Cuando baja, toca mirar con calma qué se perdió de verdad y qué se puede rescatar. Quizá no la casa entera, pero sí una relación, un oficio, una costumbre buena. Empieza por una sola cosa.
Petición
En lo que se me ha inundado, Madre,
ayúdame a rescatar lo que se pueda salvar.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Virgen de los Milagros de Caacupé,
madre del pueblo paraguayo:
ruega por nosotros ahora y siempre.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.