Día 1 de 9

Primer día — La promesa hecha en el miedo

  1. Oración de todos los días

    Virgen de Caacupé, Virgencita azul,
    madre del Paraguay:
    aquí estoy con lo que traigo.

    Tú naciste de una promesa hecha en el miedo.
    Ayúdame a cumplir las mías
    y a no olvidar lo que prometí cuando tuve miedo.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 65,13-17

    13 Nos dejaste caer en el lazo, nos echaste las tribulaciones encima, 14 a yugo de hombres nos sujetaste. Pasado hemos por el fuego y por el agua; mas nos has conducido a un lugar donde gozan de refrigerio. 15 Entraré en tu templo a ofrecer holocaustos; y te cumpliré mis votos, 16 que claramente pronunciaron mis labios; votos que salieron de mi boca en el tiempo de mi tribulación. 17 Ofrecerte he pingües holocaustos, haciendo subir hacia ti el humo de los carneros sacrificados; te ofreceré bueyes y machos cabríos.
  3. Meditación del día 1

    Escondido y a punto de morir, aquel hombre prometió. Y después cumplió, que es la parte difícil.

    El salmista recuerda que pasó por el fuego y por el agua, y que en plena tribulación hizo votos. Ahora, a salvo, vuelve al templo a cumplirlos. No se queda en la gratitud vaga: dice que va a pagar lo que prometieron sus labios cuando tenía miedo.

    La tradición de Caacupé cuenta lo mismo del indio guaraní que tallaba madera: escondido de sus perseguidores, prometió hacer una imagen de la Virgen si salía con vida, y la hizo. La parte difícil no fue prometer, sino acordarse después, cuando el peligro había pasado y la vida volvía a ocuparlo todo.

    Casi todos tenemos promesas hechas en una sala de urgencias, en una noche de deudas o durante una enfermedad de un hijo. Algunas fueron desproporcionadas y conviene revisarlas con un sacerdote, sin vergüenza. Pero otras eran sencillas y justas: volver a misa, dejar de beber, ir a ver a alguien. Hoy es buen día para escribirlas en un papel y ver cuál puedes empezar a cumplir esta misma semana.

  4. Petición

    Madre, recuérdame lo que prometí en mis apuros
    y dame vergüenza buena para cumplirlo.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de los Milagros de Caacupé,
    madre del pueblo paraguayo:
    ruega por nosotros ahora y siempre.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.