Día 1 de 9
Primer día — La promesa hecha en el miedo
Oración de todos los días
Virgen de Caacupé, Virgencita azul,
madre del Paraguay:
aquí estoy con lo que traigo.Tú naciste de una promesa hecha en el miedo.
Ayúdame a cumplir las mías
y a no olvidar lo que prometí cuando tuve miedo.
Amén.Lectura del día
13 Nos dejaste caer en el lazo, nos echaste las tribulaciones encima, 14 a yugo de hombres nos sujetaste. Pasado hemos por el fuego y por el agua; mas nos has conducido a un lugar donde gozan de refrigerio. 15 Entraré en tu templo a ofrecer holocaustos; y te cumpliré mis votos, 16 que claramente pronunciaron mis labios; votos que salieron de mi boca en el tiempo de mi tribulación. 17 Ofrecerte he pingües holocaustos, haciendo subir hacia ti el humo de los carneros sacrificados; te ofreceré bueyes y machos cabríos.
Meditación del día 1
Escondido y a punto de morir, aquel hombre prometió. Y después cumplió, que es la parte difícil.
El salmista recuerda que pasó por el fuego y por el agua, y que en plena tribulación hizo votos. Ahora, a salvo, vuelve al templo a cumplirlos. No se queda en la gratitud vaga: dice que va a pagar lo que prometieron sus labios cuando tenía miedo.
La tradición de Caacupé cuenta lo mismo del indio guaraní que tallaba madera: escondido de sus perseguidores, prometió hacer una imagen de la Virgen si salía con vida, y la hizo. La parte difícil no fue prometer, sino acordarse después, cuando el peligro había pasado y la vida volvía a ocuparlo todo.
Casi todos tenemos promesas hechas en una sala de urgencias, en una noche de deudas o durante una enfermedad de un hijo. Algunas fueron desproporcionadas y conviene revisarlas con un sacerdote, sin vergüenza. Pero otras eran sencillas y justas: volver a misa, dejar de beber, ir a ver a alguien. Hoy es buen día para escribirlas en un papel y ver cuál puedes empezar a cumplir esta misma semana.
Petición
Madre, recuérdame lo que prometí en mis apuros
y dame vergüenza buena para cumplirlo.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Virgen de los Milagros de Caacupé,
madre del pueblo paraguayo:
ruega por nosotros ahora y siempre.
Amén.
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.