Salmos 65

1 Para el fin:

2 salmo y cántico de la resurrección.

3 Moradores todos de la tierra, dirigid a Dios voces de júbilo;

4 cantad salmos a su nombre, tributadle gloriosas alabanzas.

5 Decid a Dios: ¡Oh, cuan estupendas son, Señor, tus obras! A la fuerza de tu gran poder reduciránse a la nada tus enemigos.

6 Adórete toda la tierra, y te celebre; cante salmos a tu nombre.

7 Venid a contemplar las obras de Dios, y cuan terribles son sus designios sobre los hijos de los hombres.

8 Él convirtió el mar en seca arena, pasaron el río a pie enjuto; allí nos alegramos en el Señor.

9 Él tiene por su poder un dominio eterno; sus ojos están fijos sobre las naciones, no se engrían en su interior los que le irritan.

10 Bendecid, ¡oh naciones!, a nuestro Dios; y haced resonar las voces de su alabanza.

11 Él ha vuelto a mi alma la vida, y no ha dejado resbalar mis pies.

12 Bien que tú, ¡oh Dios!, has querido probarnos, nos has acrisolado al fuego como se acrisola la plata.

13 Nos dejaste caer en el lazo, nos echaste las tribulaciones encima,

14 a yugo de hombres nos sujetaste. Pasado hemos por el fuego y por el agua; mas nos has conducido a un lugar donde gozan de refrigerio.

15 Entraré en tu templo a ofrecer holocaustos; y te cumpliré mis votos,

16 que claramente pronunciaron mis labios; votos que salieron de mi boca en el tiempo de mi tribulación.

17 Ofrecerte he pingües holocaustos, haciendo subir hacia ti el humo de los carneros sacrificados; te ofreceré bueyes y machos cabríos.

18 Venid, y escuchad vosotros todos los que teméis a Dios, y os contaré cuan grandes cosas ha hecho el Señor por mi alma.

19 Al Señor invoqué con mi boca, y le he glorificado con mi lengua.

20 Si yo hubiera aprobado la iniquidad en mi corazón, no me escuchara el Señor.

21 Por eso me ha oído Dios, y ha atendido a la voz de mis súplicas.

22 Bendito sea Dios, que no desechó mi oración, ni retiró de mí su misericordia.

De qué trata este capítulo

Himno de alabanza que pasa de lo colectivo a lo personal (salmo 66 en la numeración hebrea). La Vulgata lo titula «cántico de la resurrección» (versículo 2). Toda la tierra es invitada a aclamar a Dios por sus obras admirables (versículos 3 a 6), especialmente por el paso del mar a pie enjuto y del río Jordán (versículo 8).

El pueblo reconoce que Dios lo probó como se acrisola la plata, haciéndolo pasar por fuego y agua, para llevarlo luego al descanso (versículos 12 a 14). Desde el versículo 15 habla un solo fiel: entrará en el templo con holocaustos para cumplir los votos hechos en la angustia, y cuenta a los que temen a Dios cómo fue escuchado (versículos 18 a 22).

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 5 celebraciones del año litúrgico: