Día 2 de 9
Segundo día — Amatxu
Oración de todos los días
Amatxu de Begoña,
madre de esta villa:
desde tu colina se ve todo lo nuestro.Mira a los que trabajan, a los que ya no trabajan
y a los que están enfermos en esta casa.
Amén.Lectura del día
10 Congratulaos, pues, con la nueva Jerusalén, y regocijaos con ella todos los que la amáis; rebosad con ella de gozo todos cuantos por ella estáis llorando: 11 a fin de que chupéis así de sus pechos la leche de sus consolaciones hasta quedar saciados, ISAÍAS y saquéis abundante copia de delicias de su consumada gloria. 12 Porque esto dice el Señor: He aquí que Yo derramaré sobre ella como un río la paz, y como un torrente que todo lo inuuda la gloria de las naciones: vosotros chuparéis su leche, a sus pechos seréis llevados, y acariciados sobre su regazo. 13 Como una madre acaricia a su hijito, así Yo os consolaré a vosotros, y hallaréis vuestra paz y consolación en Jerusalén.
Meditación del día 2
Llamarla madrecita en la propia lengua lo cambia todo: se le habla como se habla en casa.
Este pasaje es de los pocos de la Biblia donde Dios se compara directamente con una madre: como una madre consuela a su hijo, así os consolaré yo. Hay pechos, regazo, rodillas. No es una imagen poética lejana, es lo más físico que hay: el niño que se calma cuando lo cogen en brazos. El Dios de Israel no se avergüenza de presentarse así.
Llamar a la Virgen Amatxu, madrecita, en euskera, tiene esa misma cercanía. Durante décadas hubo quien no podía rezar ni hablar en su lengua en público, y que la madre de Dios tuviera nombre en euskera era también una forma de dignidad. La oración en la lengua propia sale de otro sitio: es la lengua en que te cantaban de niño, en que uno se queja y en que se reza sin pensarlo. Sea cual sea la tuya —euskera, castellano, quechua, gallego, la de tu pueblo—, no la abandones para hablar con Dios. Él entiende todas, y a ti te hace falta la que te sale de dentro.
Petición
Que rece en mi lengua y con mis palabras.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Amatxu de Begoña,
madre de Bizkaia:
ruega por nosotros,
por los que trabajan y por los que sufren.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.