Día 3 de 9

Tercer día — Las cruces de los caminos

  1. Oración de todos los días

    Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
    porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Señor, de lo peor que le hicieron a un hombre
    sacaste la salvación de todos.
    Haz algo parecido con lo mío.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Génesis 4,8-11

    8 Dijo después Caín a su hermano Abel: Salgamos fuera. Y estando los dos en el campo, Caín acometió a su hermano Abel y le mató, 9 Preguntóle después el Señor a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? Y respondió: No lo sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? 10 Replicóle el Señor: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano está clamando a mí desde la tierra. 11 Maldito, pues, serás tú desde GÉNESIS ahora sobre la tierra, la cual ha abierto su boca y recibido de tu mano la sangre de tu hermano.
  3. Meditación del día 3

    En el campo hay cruces en los cruces de caminos y en los sitios donde murió alguien.

    Caín mata a Abel en el campo, lejos de todos. Cuando Dios le pregunta dónde está su hermano, responde con una frase que se ha repetido mucho: «¿soy yo acaso guarda de mi hermano?». Y Dios le dice que la sangre de Abel está clamando desde la tierra. La tierra que recibió esa sangre no olvida.

    En el campo de muchos países hay cruces al borde de las carreteras y en los cruces de caminos. Algunas marcan accidentes de tráfico. Otras, en lugares como Colombia, México o Centroamérica, recuerdan a personas asesinadas o desaparecidas, y a veces son el único sitio donde la familia puede llevar flores, porque el cuerpo nunca apareció. Esas cruces pequeñas dicen lo mismo que la sangre de Abel: aquí pasó algo, y alguien tiene que acordarse.

    Reza hoy por los que murieron en los caminos de tu tierra. Si pasas junto a una de esas cruces, detente un momento. Y no respondas como Caín cuando te pregunten por los muertos de otros: sí, somos guardianes de nuestros hermanos. Esa memoria es también una forma de exigir justicia y de que no se repita.

  4. Petición

    Acuérdate de los que murieron
    en los caminos de mi tierra.
    Amén.

  5. Oración final

    Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
    porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Salve, cruz santa,
    única esperanza nuestra:
    danos fuerza en la prueba
    y paz en la hora de la muerte.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.