Día 4 de 9

Cuarto día — Mi propia cruz

  1. Oración de todos los días

    Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
    porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Señor, de lo peor que le hicieron a un hombre
    sacaste la salvación de todos.
    Haz algo parecido con lo mío.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 9,23-26

    23 Asimismo decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de Mí, renuncíese a sí mismo, y lleve su cruz cada día, y sígame. 24 Pues quien quisiere salvar su vida abandonándome a Mí, la perderá: cuando, al contrario, el que perdiere su vida por amor de Mí, la pondrá en salvo. 25 ¿Qué adelanta el hombre con ganar todo el mundo si es a costa suya y perdiéndose a sí mismo? 26 Porque quien se avergonzare de Mí y de mis palabras, de ese tal se avergonzará el Hijo del hombre, cuando venga en el esplendor de su majestad, y en la de su Padre, y de los santos ángeles.
  3. Meditación del día 4

    Jesús habló de cargar la cruz de cada día, que no suele ser heroica sino repetitiva.

    Jesús dice que quien quiera seguirlo lleve su cruz «cada día». Lucas añade esas dos palabras, que los otros evangelios no ponen, y cambian mucho. La cruz no es solo el gran sufrimiento que llega una vez en la vida. Es también lo que se repite: el mismo cansancio, la misma enfermedad crónica, el mismo carácter difícil con el que hay que convivir.

    Es la cruz de quien cuida a un padre con alzhéimer que ya no lo reconoce, de quien vive con dolor de espalda desde hace años, de quien tiene un hijo con una discapacidad que necesita atención todos los días, de quien trabaja en algo que no le gusta para mantener a su familia. No es heroica, nadie la aplaude y no se arregla.

    Pero cuidado: cargar la cruz no significa aguantar lo que se puede y se debe cambiar. Un maltrato, un abuso, una injusticia que tiene remedio no son cruces que Dios mande; son males que hay que enfrentar. La cruz de cada día es lo que queda cuando ya se hizo todo lo posible. Pide hoy fuerza para eso, y lucidez para distinguir lo que hay que llevar de lo que hay que soltar.

  4. Petición

    Dame fuerzas para lo que se repite
    y no se arregla.
    Amén.

  5. Oración final

    Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
    porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Salve, cruz santa,
    única esperanza nuestra:
    danos fuerza en la prueba
    y paz en la hora de la muerte.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.