Día 2 de 9
Segundo día — La señal de la cruz
Oración de todos los días
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
porque por tu santa cruz redimiste al mundo.Señor, de lo peor que le hicieron a un hombre
sacaste la salvación de todos.
Haz algo parecido con lo mío.
Amén.Lectura del día
2 Y he aquí seis varones que venían por el camino de la puerta superior que mira al Norte, y cada uno de ellos traía en su mano un instrumento de muerte; había también en medio de ellos un varón o personaje con vestidura de lino, el cual traía un recado de escribir en la cintura, y entraron, y pusiéronse junto al altar de bronce. 3 Entonces la gloria del Señor de Israel se trasladó desde los querubines sobre los cuales residía, al umbral de la casa o templo; y llamó al varón que llevaba la vestidura de lino, y tenía en su cintura el recado de escribir. 4 Y dijóle el Señor: Pasa por medio de la ciudad, por medio de Jerusalén, y señala con la letra tau las frentes de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella.
Meditación del día 2
Los cristianos empezaron a signarse muy pronto: llevaban encima el signo de su condena.
En una visión de Ezequiel, Dios manda a un hombre vestido de lino que recorra Jerusalén y marque con la letra tau la frente de los que gimen por las abominaciones que se cometen en la ciudad. En la escritura hebrea antigua, la tau tenía forma de cruz o de aspa, y los primeros cristianos vieron en esa señal un anuncio de la que ellos trazaban en la frente.
Santiguarse es uno de los gestos cristianos más antiguos. Tertuliano, hacia el año 200, ya cuenta que los fieles se marcaban la frente con la cruz al salir y al entrar, al vestirse, al sentarse a la mesa, al acostarse. Era una manera de decir a quién pertenecían.
Hoy muchas veces nos santiguamos sin darnos cuenta: al pasar por delante de una iglesia, antes de un penalti, al empezar un viaje. Fíjate en el detalle del profeta: la señal es para los que se duelen de la injusticia, no para los que se desentienden. Esta semana, cuando te santigües, hazlo despacio. Que no sea un amuleto, sino un recordatorio de que eres de Cristo y de que lo que pasa a tu alrededor te importa.
Petición
Que me santigüe con conciencia de lo que hago.
Amén.Oración final
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
porque por tu santa cruz redimiste al mundo.Salve, cruz santa,
única esperanza nuestra:
danos fuerza en la prueba
y paz en la hora de la muerte.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.