Día 1 de 9
Primer día — Una horca
Oración de todos los días
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
porque por tu santa cruz redimiste al mundo.Señor, de lo peor que le hicieron a un hombre
sacaste la salvación de todos.
Haz algo parecido con lo mío.
Amén.Lectura del día
18 A la verdad que la predicación de la cruz parece una necedad a los ojos de los que se pierden; mas para los que se salvan, esto es, para nosotros, es la virtud y poder de Dios. 19 Así está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la prudencia de los prudentes. 20 ¿Dónde están los sabios? ¿Dónde los escribas o doctores de la Ley? ¿Dónde esos espíritus curiosos de las ciencias de este mundo?. ¿No es verdad que Dios ha convencido de fatua la sabiduría de este mundo?. 21 Porque ya que el mundo a la vista de la sabiduría divina no conoció a Dios por medio de la ciencia humana, plugo a Dios salvar a los que creyesen en Él por medio de la locura o simplicidad de la predicación de un Dios crucificado. 22 Así es que los judíos por su parte piden milagros, y los griegos o gentiles, por la suya, quieren ciencia; mas 23 nosotros predicamos a Cristo crucificado, lo cual para los judíos es motivo de escándalo y parece una locura a los gentiles: 24 si bien para los que han sido llamados a la fe, tanto judíos como griegos, es Cristo la virtud de Dios y la sabiduría de Dios; 25 porque lo que parece una locura en Dios, es mayor sabiduría que la de los hombres, y lo que parece debilidad en Dios, es más fuerte que toda la fortaleza de los hombres
Meditación del día 1
Conviene recordar lo que era: el castigo más vergonzoso para esclavos y sediciosos.
Pablo no esconde lo que era la cruz para la gente de su tiempo: «motivo de escándalo» para los judíos y «una locura» para los griegos. Para unos, un crucificado era un maldito; para otros, un ridículo. Predicar a un Dios que murió así era como anunciar hoy a un salvador ahorcado en una plaza pública.
Roma reservaba la crucifixión para esclavos, rebeldes y extranjeros sin derechos. Era lenta, pública y pensada para humillar; Cicerón la llamó el más cruel y repugnante de los suplicios. Durante los primeros siglos los cristianos casi no la representaron, y en una pared del Palatino, en Roma, se conserva una burla grabada: un hombre que adora a un crucificado con cabeza de burro.
Hoy la llevamos al cuello, en el retrovisor, tatuada en el brazo. No está mal, pero conviene no olvidar qué es. Cada vez que veas una cruz esta semana, recuerda que representa a un hombre torturado hasta la muerte por un poder injusto, y que Dios eligió estar ahí. Eso cambia la manera de mirar a quienes hoy sufren algo parecido.
Petición
Que no banalice la cruz como un adorno.
Amén.Oración final
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
porque por tu santa cruz redimiste al mundo.Salve, cruz santa,
única esperanza nuestra:
danos fuerza en la prueba
y paz en la hora de la muerte.
Amén.
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.