Día 9 de 9

Noveno día — Víspera del 8

  1. Oración de todos los días

    Bendita sea tu pureza
    y eternamente lo sea,
    pues todo un Dios se recrea
    en tan graciosa belleza.

    A ti, celestial princesa,
    Virgen sagrada María,
    te ofrezco en este día
    alma, vida y corazón.
    Mírame con compasión,
    no me dejes, Madre mía.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 1,46-55

    46 Y María dijo: Mi alma glorifica al Señor: 47 y mi espíritu está transportado de gozo en el Dios, salvador mío. 48 Porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava: por lo tanto, ya desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. 49 Porque ha hecho en mí cosas grandes aquel que es todo poderoso, cuyo nombre es santo: 50 y cuya misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen. 51 Hizo alarde del poder de su brazo: deshizo las miras del corazón de los soberbios. 52 Derribó del solio a los poderosos y ensalzó a los humildes. 53 Colmó de bienes a los hambrientos: y a los ricos los despidió sin nada. 54 Acordándose de su misericordia, acogió a Israel su siervo: 55 según la promesa que hizo a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia por los siglos de los siglos.
  3. Meditación del día 9

    Mañana es la Inmaculada. En muchos pueblos se enciende la vela en la ventana y se canta la salve.

    En la víspera de la fiesta conviene escuchar a María con sus propias palabras, y lo que dice no es una canción dulce. El Magníficat habla de soberbios desbaratados, de poderosos bajados del trono, de hambrientos saciados y de ricos despedidos con las manos vacías. La mujer limpia de corazón es también la que ve con claridad cómo está repartido el mundo y canta que Dios no está de acuerdo con ese reparto.

    Por eso la pureza que celebra mañana no es la de quien se aparta para no mancharse. Es la de quien mira sin doble intención y, precisamente por eso, ve la injusticia que otros prefieren no ver. Cuando esta noche enciendas la vela o cantes la salve, piensa en las familias de tu barrio a las que diciembre se les hace cuesta arriba. La casa que pides que ella guarde el año entero incluye la tuya, pero también la puerta de al lado. Lo que estos nueve días hayan limpiado en ti tendría que notarse ahí.

  4. Petición

    Inmaculada Concepción, mañana es tu día.
    Gracias por estos nueve días;
    guarda esta casa el año entero.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Oh María, concebida sin pecado,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.

    Virgen Inmaculada, patrona nuestra,
    alcánzanos un corazón limpio
    y la constancia de empezar otra vez cada día.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.