Día 2 de 9

Segundo día — Preservada desde el principio

  1. Oración de todos los días

    Bendita sea tu pureza
    y eternamente lo sea,
    pues todo un Dios se recrea
    en tan graciosa belleza.

    A ti, celestial princesa,
    Virgen sagrada María,
    te ofrezco en este día
    alma, vida y corazón.
    Mírame con compasión,
    no me dejes, Madre mía.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Efesios 1,3-6

    3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha colmado en Cristo de toda suerte de bendiciones espirituales del cielo, 4 así como por Él mismo nos escogió antes de la creación del mundo, para ser santos y sin mácula en su presencia, por la caridad; 5 habiéndonos predestinado al ser de hijos suyos adoptivos por Jesucristo a gloria suya, por un puro efecto de su buena voluntad, 6 a fin de que se celebre la gloria de su gracia, mediante la cual nos hizo gratos a sus ojos en su querido Hijo.
  3. Meditación del día 2

    Esto es lo que celebra el 8 de diciembre: que fue preservada del pecado original desde su concepción, por los méritos de su Hijo.

    Pablo dice algo que suele leerse de pasada: Dios nos escogió antes de crear el mundo para ser santos y sin mancha ante él. Eso que en María se cumplió desde el primer instante de su vida es lo que Dios quiere para todos, aunque en nosotros llegue tarde, por partes y con mucho remiendo. La Inmaculada no es una excepción para que la admiremos de lejos; es la muestra de hacia dónde va la obra de Dios contigo.

    La Iglesia lo definió como dogma en 1854, pero el pueblo cristiano lo celebraba desde siglos antes, y en España y América se defendió con un fervor que a veces fue más de bandera que de fe. Conviene volver a lo sencillo: María fue preservada por los méritos de su Hijo, no por los suyos. Hasta en ella todo es gracia recibida. Si a ti te cuesta creer que puedas empezar de nuevo, mira esta fiesta: Dios sabe empezar historias limpias en medio de un mundo que no lo está.

  4. Petición

    Gracias, Señor, porque en María empezaste de nuevo la historia.
    Empieza también en mí.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Oh María, concebida sin pecado,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.

    Virgen Inmaculada, patrona nuestra,
    alcánzanos un corazón limpio
    y la constancia de empezar otra vez cada día.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.