Día 1 de 9

Primer día — Llena de gracia

  1. Oración de todos los días

    Bendita sea tu pureza
    y eternamente lo sea,
    pues todo un Dios se recrea
    en tan graciosa belleza.

    A ti, celestial princesa,
    Virgen sagrada María,
    te ofrezco en este día
    alma, vida y corazón.
    Mírame con compasión,
    no me dejes, Madre mía.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 1,26-31

    26 Estando ya Isabel en su sexto mes, envió Dios al ángel Gabriel a Nazaret, ciudad de Galilea, 27 a una virgen desposada con cierto varón de la casa de David, llamado José, y el nombre de la virgen era María. 28 Y habiendo entrado el ángel adonde ella estaba, le dijo: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo: bendita tú eres entre todas las mujeres. 29 Al oír tales palabras, la virgen se turbó, y púsose a considerar qué significaría una tal salutación. 30 Y el ángel le dijo: ¡Oh María! No temas, porque has hallado gracia en los ojos de Dios: 31 Sábete que has de concebir en tu seno, y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre JESUS.
  3. Meditación del día 1

    El ángel no la llamó por su nombre, sino «llena de gracia». Antes de que ella hiciera nada, Dios ya había hecho lo suyo.

    Fíjate en el orden de la escena. Gabriel entra, saluda y nombra lo que Dios ya ha puesto en ella. María todavía no ha dicho nada, no ha aceptado nada, no ha hecho méritos. Primero viene el regalo y después la respuesta. Y aun así se turba: que Dios te mire con tanto cariño también desconcierta, porque no estamos acostumbrados a recibir sin haber pagado antes.

    Esto choca con cómo funciona casi todo lo demás. En el trabajo te valoran por lo que produces; en muchas familias, por lo que aportas; en redes, por lo que muestras. Llegas a la oración con la misma lógica y le presentas a Dios una hoja de servicios, o te escondes porque esta semana no tienes nada que enseñar. El «no temas» del ángel va también contigo. La gracia no es el premio por haberte portado bien: es el punto de partida. Lo que hagas después tendrá valor, pero vendrá como respuesta, no como pago por adelantado.

  4. Petición

    Madre Inmaculada, recuérdame que lo primero es la gracia
    y no mi esfuerzo.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Oh María, concebida sin pecado,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.

    Virgen Inmaculada, patrona nuestra,
    alcánzanos un corazón limpio
    y la constancia de empezar otra vez cada día.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.