Día 6 de 9

Sexto día — Providencia no es lotería

  1. Oración de todos los días

    Nuestra Señora de la Divina Providencia:
    tu Hijo duerme tranquilo en tus brazos
    sin saber de qué van a comer mañana.

    Dame esa clase de sueño.
    Provee lo de hoy, que es lo que necesito hoy.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Proverbios 6,6-11

    6 Anda, ¡oh perezoso!, ve a la hormiga y considera su obrar, y aprende a ser sabio. 7 Ella, sin tener guía, ni maestro, ni caudillo, 8 se provee de alimento durante el verano, y recoge su comida al tiempo de la siega. 9 ¿Hasta cuándo has de dormir tú, oh perezoso? ¿Cuándo despertarás de tu sueño? 10 Tú dormirás un poquito, otro poquito dormitarás, otro cruzarás tus manos para dormir, 11 y he aquí que vendrá sobre ti la indigencia como un salteador de camino, y la pobreza como un hombre armado. Al contrario, si fueres diligente, tus cosechas serán como un manantial y huirá lejos de ti la miseria.
  3. Meditación del día 6

    Confiar no es esperar que caiga el premio: es trabajar y no desesperarse.

    El libro de los Proverbios manda al perezoso a mirar a la hormiga: nadie la vigila y aun así guarda en verano para el invierno. La sabiduría bíblica nunca confundió confiar en Dios con cruzarse de brazos. «Otro poquito dormirás», dice con ironía, y la pobreza llega como un ladrón.

    Hay una forma de fe que se parece mucho a la lotería: esperar que algo caiga del cielo sin cambiar nada. A veces es literal, el billete de cada semana que se lleva lo que no sobra. Otras veces son cadenas, negocios piramidales o promesas de dinero fácil que circulan incluso entre gente de iglesia. Ninguna de esas cosas es providencia. Suelen ser lo contrario: alguien que se aprovecha de la desesperación ajena.

    La providencia, casi siempre, llega por caminos aburridos: un curso que se termina, un trabajo constante aunque sea modesto, un presupuesto que se respeta. No es que Dios no pueda hacer más. Es que normalmente obra a través de lo que tú haces cada día. Pide hoy constancia, que es menos emocionante que la suerte pero falla menos.

  4. Petición

    Quítame la fantasía del golpe de suerte
    y dame constancia en lo que sí puedo hacer.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora de la Divina Providencia,
    patrona de Puerto Rico:
    ruega por nosotros,
    y que no nos falte el pan ni la esperanza.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.