Día 2 de 9

Segundo día — El Niño dormido

  1. Oración de todos los días

    Nuestra Señora de la Divina Providencia:
    tu Hijo duerme tranquilo en tus brazos
    sin saber de qué van a comer mañana.

    Dame esa clase de sueño.
    Provee lo de hoy, que es lo que necesito hoy.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 130,1-3

    1 Cántico gradual de David. 2 Oh Señor, no se ha engreído mi corazón, ni mis ojos se han mostrado altivos. No he aspirado a cosas grandes, ni a cosas elevadas sobre mi capacidad. 3 Si yo no he sentido bajamente de mí, sino que, al contrario, se ha ensoberbecido mi ánimo; como el niño recién destetado está penando en los brazos de su madre, tal sea la pena dentro de mi corazón
  3. Meditación del día 2

    Dormir es un acto de confianza: uno se entrega sin vigilancia.

    Es uno de los salmos más cortos y de los más íntimos. El orante dice que no ha buscado grandezas ni cosas fuera de su alcance, y se compara con un niño recién destetado en brazos de su madre. No pide nada en concreto: describe una postura, la de quien ha dejado de exigir y se apoya.

    La imagen de la Providencia que se venera en Puerto Rico muestra exactamente eso: María con las manos juntas y el Niño dormido sobre sus rodillas, entregado. La devoción vino de Italia, y llegó a la isla a mediados del siglo XIX con un obispo catalán; en 1969 Pablo VI la declaró patrona del país.

    Hay temporadas en que lo que más falta no es dinero sino sueño. Uno se acuesta y empieza a hacer cuentas, a imaginar escenarios, a repasar conversaciones. Esta noche, antes de dormir, haz lo del salmo: no ensayes soluciones. Dile a Dios lo que te preocupa en dos frases y suéltalo. Mañana estará ahí, pero tú habrás descansado. Y descansado se piensa mejor.

  4. Petición

    Madre, déjame dormir tranquilo esta noche
    aunque no esté resuelto nada.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora de la Divina Providencia,
    patrona de Puerto Rico:
    ruega por nosotros,
    y que no nos falte el pan ni la esperanza.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.