Día 3 de 9

Tercer día — Las deudas

  1. Oración de todos los días

    Nuestra Señora de la Divina Providencia:
    tu Hijo duerme tranquilo en tus brazos
    sin saber de qué van a comer mañana.

    Dame esa clase de sueño.
    Provee lo de hoy, que es lo que necesito hoy.
    Amén.

  2. Lectura del día

    2 Reyes 4,1-7

    1 Vino a clamar a Eliseo la mujer de uno de los profetas, diciendo: Mi marido, siervo tuyo, ha muerto; y bien sabes que tu siervo era temeroso de Dios. Pero ahora viene su acreedor para llevarse mis dos hijos y hacerlos esclavos suyos. 2 Díjole Eliseo: ¿Qué quieres que yo haga por ti? Dime: ¿qué tienes en tu casa? Ella respondió: No tiene tu esclava otra cosa en su casa sino un poco de aceite para ungirme. 3 A la cual dijo: Anda y pide prestadas a todos tus vecinos vasijas vacías en abundancia; 4 entra después en tu casa, y cierra la puerta, en estando dentro tú y tus hijos; y echa de aquel aceite en todas estas vasijas, y cuando estuvieren llenas las pondrás aparte. 5 Fuese, pues, la mujer, y cerróse en casa con sus hijos; presentábanle éstos las vasijas, y ella las llenaba. 6 Llenas ya las vasijas, dijo a uno de los hijos: Tráeme todavía otra vasija; y respondió él: No tengo más. Entonces cesó de multiplicarse el aceite. 7 Fue luego ella, y se lo contó todo al varón de Dios, el cual dijo: Anda, vende el aceite y paga a tu acreedor; y de lo restante sustentaos tú y tus hijos. 2 REYES Alcanza un hijo a la sunamita
  3. Meditación del día 3

    Hay deudas que no se pagan con voluntad. Pedir por ellas es serio y no es poca fe.

    La viuda que va a ver a Eliseo no tiene una deuda pequeña: el acreedor viene a llevarse a sus hijos como esclavos. La Biblia no la regaña por deber, ni le dice que eso le pasa por falta de fe. El profeta le pregunta qué tiene en casa, la pone a trabajar con sus hijos y le pide que pida vasijas a los vecinos. La salida llega con milagro, sí, pero también con tarea y con comunidad.

    Las deudas tienen hoy otros nombres: tarjetas, préstamos gota a gota, créditos de consumo que se comen el sueldo. Algunas se contraen por imprudencia; muchas, por una enfermedad, un despido o un negocio que no salió. Quien las tiene suele vivir con vergüenza y no se lo cuenta a nadie, y esa soledad empeora todo.

    Pedir por las deudas es oración seria. Pero haz también lo que hizo esa mujer: cuenta qué tienes, pide ayuda a quien pueda dártela y busca a alguien que sepa de negociar. Y aléjate de los prestamistas informales: no son una salida, son otra cadena.

  4. Petición

    Ayúdame con lo que debo:
    dame plazo, trabajo o cabeza para negociarlo.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora de la Divina Providencia,
    patrona de Puerto Rico:
    ruega por nosotros,
    y que no nos falte el pan ni la esperanza.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.